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Investigación AP: Roban ayuda en un Yemen hambriento

December 31, 2018
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Un niño está parado en un cuarto de un refugio para personas desplazadas en Ibb, Yemen, en esta fotografía del 3 de agosto de 2018. (AP Foto/Nariman El-Mofty)

TAIZ, Yemen (AP) — Día tras día, Nabil al-Hakimi, un funcionario humanitario en Taiz, una de las ciudades más grandes de Yemen, acude a su trabajo sintiendo que lleva una “montaña” sobre sus hombros. Miles de millones de dólares en alimentos y otra ayuda extranjera llegaban a la nación devastada por la guerra, pero miles de yemeníes siguen viviendo al borde de la hambruna.

Durante la primavera y el verano le llegaron reportes de caos y robos en los alrededores de Taiz: 5.000 sacos de arroz que se repartieron sin registrar dónde, 705 cestas de comida robadas de los almacenes de una agencia de bienestar, 110 sacos de grano que fueron saqueados de camiones que intentaban avanzar por las escarpadas tierras altas del norte de la ciudad.

Las donaciones de comida estaban siendo arrebatadas a la gente con hambre.

Los documentos revisados por The Associated Press y entrevistas con al-Hakimi y otros funcionarios y cooperantes mostraron que miles de familias en Taiz no están recibiendo los alimentos destinados para ellos, a menudo porque son incautados por unidades armadas aliadas de la coalición militar liderada por Arabia Saudí y respaldada por Estados Unidos que lucha en Yemen.

“El ejército que debería proteger la ayuda está robando la ayuda”, dijo al-Hakimi a la AP.

En todo Yemen, facciones y milicias de los dos bandos en conflicto han impedido la llegada de la ayuda a grupos sospechosos de deslealtad, desviándola a las unidades de combate en el frente o vendiéndola para obtener beneficios en el mercado negro, según registros públicos y documentos confidenciales obtenidos por la AP y entrevistas con más de 70 trabajadores humanitarios, funcionarios gubernamentales y ciudadanos de seis provincias diferentes.

El problema del robo de ayuda es común en Taiz y otras zonas controladas por el gobierno de Yemen reconocido internacionalmente, que está respaldado por la coalición militar dirigida por Arabia Saudí. Está incluso más extendido en territorios controlados por los rebeldes hutíes, que han sido el principal enemigo del gobierno en apuros durante los casi cuatro años de guerra que ha provocado una de las peores crisis humanitarias del mundo.

Algunos observadores han atribuido las condiciones al borde de la hambruna en gran parte del país al bloqueo por parte de la coalición de puertos por donde se entregan suministros a áreas controladas por los hutíes. La investigación de AP halló que grandes cantidades de alimentos llegan al país, pero una vez ahí con frecuencia la comida no llega a manos de las personas que más la necesitan.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU tiene 5.000 sitios de distribución en todo el país destinados a entregar alimentos a 10 millones de personas al mes, pero afirmó que solo puede monitorear un 20% de las entregas.

En 2018, la ONU, Estados Unidos y Arabia Saudí, entre otros, han destinado más de 4.000 millones de dólares en comida, refugios, medicamentos y otro tipo de ayuda a Yemen. Ese número ha crecido y se espera que siga esa tendencia en 2019.

Según un análisis elaborado por una coalición de grupos humanitarios mundiales, incluso con los alimentos que llegan, 15,9 millones de los 29 millones de habitantes en Yemen no comen lo suficiente.

Los funcionarios del gobierno hutí no respondieron las constantes llamadas telefónicas de AP en busca de comentarios. Los funcionarios de la coalición del gobierno tampoco respondieron las preguntas sobre el robo de ayuda alimentaria.

Geert Cappelaere, director para Medio Oriente de la agencia infantil de la ONU, UNICEF, dijo que las autoridades en ambas partes del conflicto impiden que los grupos humanitarios hagan su trabajo, lo que aumenta el riesgo de que el país acabe con una hambruna extensa.

“Esto no tiene nada que ver con la naturaleza”, dijo a la AP Cappelaere. “Aquí en Yemen no hay sequía. Todo esto es provocado por el hombre. Todo esto tiene que ver con un pobre liderazgo político que no pone el interés de la gente al centro de sus acciones”.

La guerra en Yemen comenzó en marzo de 2015 después de que los rebeldes hutíes salieran de las montañas y ocuparan el norte de Yemen. En respuesta, Arabia Saudí y otros estados del golfo Pérsico formaron una coalición para enfrentar a los hutíes.

Después de la publicación de la investigación de AP el lunes, el Programa Mundial de Alimentos acusó directamente por primera vez a los rebeldes hutíes de desviar la ayuda.

El director del organismo dijo en una carta al líder hutí que si los rebeldes no investigan o ponen un fin al robo, la organización suspendería parte de la ayuda, posiblemente afectando a casi 3 millones de personas. “Estos incidentes de fraude corresponden a robar comida de la boca de niños yemeníes hambrientos”, escribió Beasley.

El Fondo dijo en su propia investigación que encontró “evidencia de camiones sacando comida ilícitamente de centros de distribución” en áreas controladas por hutíes, así como de fraude de un distribuidor de ayuda alimentaria local vinculado con el Ministerio de Educación de los hutíes.

Agregó que se enteró que muchas personas en la capital controlada por hutíes, Saná, no han recibido las raciones de comida a las que tienen derecho y que en otras zonas “se les han negado porciones completas a personas hambrientas”.

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Los reportes de The Associated Press sobre la guerra en Yemen están respaldados por una beca del Pulitzer Center on Crisis Reporting.

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