BUENOS AIRES (AP) — El Lava Jato es un fantasma que persigue al jefe de la inteligencia argentina.

Gustavo Arribas fue vinculado otra vez al mayor escándalo de corrupción de Brasil, por el cual la justicia argentina le dictó el sobreseimiento en una causa conexa y lo tiene bajo investigación en otra.

La policía federal de San Pablo informó este jueves que había desbaratado la operación “Descarte”, a la cual definió como “un esquema criminal y profesional dedicado al lavado de dinero a través de una red de empresas de fachada”.

Detalló que como parte de esta operatoria, un funcionario argentino fue destinatario de 850.000 dólares y que detrás de esa transacción estuvieron operadores financieros que posteriormente fueron detenidos por el escándalo de los millonarios sobornos del gigante de la construcción Odebrecht en Brasil y otros países de América Latina para la obtención de contratos de obra pública.

Si bien el comunicado de la policía paulista no identificó a los involucrados, el delegado de esa fuerza, Victor Hugo Rodrigues Alves Ferreira, informó a periodistas que “el dinero salió de Brasil, pasó por una cuenta en Hong Kong y luego llegó a Argentina en una cuenta ligada al director de Inteligencia de ese país”.

El funcionario policial reveló además que los dos operadores financieros detrás de la transferencia fueron el cambista Alberto Youssef y el financista Leonardo Meirelles, ambos condenados por el caso Lava Jato, aunque luego negociaron una reducción de la pena a cambio de convertirse en delatores.

"Ante las versiones periodísticas que me vinculan a operaciones de lavado de dinero en Brasil, quiero expresar que no tuve ningún tipo de vinculación con los casos llamados 'Lava Jato' ni la recientemente mencionada 'Operación Descarte'", dijo Arribas en un comunicado difundido este jueves.

Arribas, un hombre de estrecha confianza del presidente Mauricio Macri, fue sobreseído en abril por la justicia argentina en una investigación iniciada tras la publicación periodística que lo señaló como destinatario de una transferencia de 600.000 dólares a cargo de Meirelles a una cuenta en Suiza.

No obstante, el propio Meirelles declaró posteriormente ante fiscales argentinos que le había transferido a Arribas 850.000 dólares en 2013 en concepto de sobornos provenientes de las constructoras Odebrecht y OAS.

En ese entonces, Arribas no era funcionario, residía en Brasil y se dedicaba a la transferencia de jugadores de fútbol, actividad gracias a la cual hizo amistad con Macri cuando éste presidía el club Boca Juniors.

Se sospecha que podría haber oficiado de intermediario a favor de Odebrecht en alguno de los millonarios contratos de obra pública que obtuvo en Argentina.