BUENOS AIRES (AP) — Argentina no está dispuesta a seguir brindando atención médica gratuita a los extranjeros.

El gobierno del presidente Mauricio Macri anunció el martes que impulsará en el Congreso un debate para cobrar servicios médicos a los no residentes.

"No hay muchos otros ejemplos en el mundo de una cuestión de gratuidad de la medicina para no residentes, no existe, y por algo no existe. Tiene su razonabilidad", dijo el jefe de gabinete de ministros, Marcos Peña, en rueda de prensa.

El funcionario agregó que "la posibilidad de que esto se debata en el Congreso y se pueda dar un marco general para todas las provincias podría ser algo que nosotros veríamos con buenos ojos".

El tema quedó planteado en la agenda política a partir de la decisión del gobernador de Jujuy, provincia del norte que limita con Bolivia y Chile, de imponer el pago de un seguro a los extranjeros que se atiendan en hospitales públicos de ese distrito.

“En Jujuy no estamos dispuestos a seguir sosteniendo trasplantes, cirugías de alta complejidad, que en otros países como Bolivia, Chile y Brasil se pagan. Nosotros hay prestaciones que vamos a cobrar a extranjeros”, afirmó el gobernador Gerardo Morales.

“La cuestión pasa por algo esencial como la reciprocidad, que es la base para garantizar principio de igualdad. Yo creo que no hay reciprocidad”, sostuvo Morales, del mismo partido político del presidente, en referencia a la negativa de algunos países limítrofes de atender gratuitamente a los argentinos en sus hospitales públicos.

Desde el oficialismo se sostiene que se busca poner fin a quienes se abusan de la gratuidad de la salud pública argentina al programar partos u operaciones de alta complejidad, como trasplantes, con un costo enorme para las arcas públicas.

Como alcalde de la ciudad de Buenos Aires, el conservador Macri denunció en reiteras oportunidades que los hospitales públicos de la capital no daban abasto para atender tanto a los argentinos provenientes de otras provincias y a extranjeros. La queja no tuvo eco en su momento en el gobierno de su antecesora Cristina Fernández (2007-2015), quien lo tildó de xenófobo.

Ahora en la presidencia, Macri parece decidido a retomar el asunto.

"Es un error muy bajo querer asociar esta discusión a cualquier vinculación de xenofobia o discriminación", aclaró Peña. “Uno tiene que responder ante la situación de sus ciudadanos y los impuestos que ellos pagan, y en un país con desigualdades y déficits en materia social, eso se vuelve más acuciante".

Este anuncio va en línea con un gobierno que se ha mostrado proclive a poner un límite a una larga tradición de “brazos abiertos” hacia los extranjeros, que fue ratificada en el preámbulo de la Constitución de 1994.

A poco de asumir, Macri estableció un protocolo de expulsión inmediata de extranjeros con antecedentes penales aún sin condena firme.