WAUKESHA, Wisconsin, EE.UU. (AP) — Kevin Nicholson, candidato al Senado por Wisconsin, consultor de empresas de Fortune 500, no encaja precisamente dentro de la imagen de renegado como los que busca Steve Bannon para derrocar al establishment republicano. Pero tiene el respaldo del estratega pura y exclusivamente por su lealtad incondicional el presidente Donald Trump.

El equipo que trata de armar Bannon para combatir la vieja guardia no gira necesariamente en torno a la ideología de sus miembros sino más bien al apoyo que han brindado al mandatario. Toda figura que haya criticado a Trump o que no haya expresado un apoyo total es descartada.

Una prueba de fuego para el presidente de Breitbart News y ex estratega de la Casa Blanca de Trump es la respuesta que tuvieron estos políticos a la difusión de un video del 2005 en el que el hoy presidente alardea de que, por su condición de hombre rico e influyente, puede toquetear a las mujeres. Los que apoyaron a Trump o se hicieron los distraídos son tomados en cuenta, por más de que hayan expresado puntos de vista que no son los de Bannon. Nicholson, por ejemplo, es apoyado por magnates a favor del libre comercio, mientras que Trump postula un nacionalismo económico.

“Si tú eras de los que decían que Trump no podía ganar, te negaste a apoyarlo o le retiraste tu apoyo después de circular el video de ‘Access Hollywood’, ni te molestes en golpear la puerta de Bannon”, dijo Andy Surabian, asesor de Bannon.

El principal objetivo de Bannon es derrocar al líder del bloque republicano en el Senado Mitch McConnell, a quien acusa de entorpecer el programa de Trump, en particular sus esfuerzos por desmantelar el plan de salud que dejó Barack Obama. Bannon amenaza con postular un rival republicano a todos los senadores de ese partido que busquen la reelección en el 2018, convencido de que, como bloque, no hicieron lo suficiente para respaldar a Trump.

En Wisconsin, por ejemplo, Nicholson enfrenta a la senadora Leah Vukmir, quien apoyó inicialmente a Scott Walker, una de las primeras bajas en las primarias republicanas, y después a Marco Rubio. Una semana antes de las elecciones participó en una campaña radial a favor de Trump, pero ese apoyo llegó demasiado tarde, según Bannon.

“Los votantes saben que he apoyado a Donald Trump”, expresó la legisladora a la Associated Press el mes pasado. “He recorrido el estado y hablado con una cantidad de personas que quieren que el programa del presidente salga adelante y que están frustradas porque eso no está sucediendo”. No ha dicho en público si apoya a McConnell o no.

Nicholson, un ex demócrata que tiene el apoyo del Club for Growth, el cual favorece el libre comercio, dijo en septiembre que “no tengo problemas con Mitch McConnell”.

Pero un mes después, tras reunirse con Bannon, afirmó que hacía falta “una nueva conducción”.

Surabian dijo que Bannon “busca candidatos que apoyen la consigna de ‘Estados Unidos primero’” y que no es requisito que haya una unidad de criterios.

“No tienes que ser perfecto”, afirmó Bannon en la convención de California. “Este no es una mercancía específica como Procter & Gamble”.

Hay algunos temas, no obstante, en los que no se admiten libertades. Apoyar un camino hacia la ciudadanía para los inmigrantes sin permiso de residencia podría ser un obstáculo insuperable a los ojos de Bannon.

El estratega piensa que su naciente insurgencia está empezando a dar resultados, como el anuncio de los senadores Bob Corker y Jeff Flake de que no buscarán la reelección. En Tennessee, el estado de Corker, Bannon apoya a la representante Marcia Blackburn, quien cuenta con el respaldo de McConnell también.

También brindó su apoyo a la ex senadora estatal Kelli Ward, quien fue derrotada por John McCain en el 2016. La representante republicana Martha McSally, quien nunca apoyó a Trump, analiza la posibilidad de postularse a la banca de Flake también.

Bannon quiere arrebatarle la banca al senador republicano Dean Heller, que se opuso a Trump el año pasado y votó en contra de una legislación que buscaba eliminar el “Obamacare”.

El rival de Heller, Danny Tarkanian, sin embargo, ha apoyado tratados comerciales, específicamente el Acuerdo Transpacífico del que se salió Trump apenas asumió.

En Montana, Bannon apoya al auditor estatal Matt Rosendale, ex líder del bloque republicano en la cámara baja del estado y quien dista mucho de ser una figura anti-establishment. Pero no carga sobre sus espaldas la ristra de tuits que escribió su rival Troy Downing, quien dijo que Trump jamás sería elegido presidente y que tenía una “relación frágil con la verdad”.

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Beaumont informó desde Des Moines, Iowa.