QUITO (AP) — A sólo seis meses de la llegada de Lenín Moreno al poder, las aguas no dejan de agitarse en Ecuador.

Las divisiones en el oficialismo continúan y desde el martes se habló de una fractura en el partido de gobierno Alianza País, información que fue retomada el miércoles por José Serrano, miembro de la agrupación y presidente de la Asamblea ecuatoriana. Mientras una facción acusa a Moreno de beneficiar la agenda de la oposición y pugnó por su destitución, una aparente mayoría lo cobija y respalda.

Según Serrano, para él Moreno sigue siendo el presidente del partido y aseguró que el régimen se ha violentado por una minoría que no ha dado al mandatario el derecho a defenderse ni ha seguido los requisitos para destituirlo.

Hasta ahora, Moreno no se ha pronunciado sobre la situación.

El analista y exasambleísta, Ramiro Aguilar, dijo a The Associated Press que “lo visto es una pelea de dirigentes en que las bases se quedarán con quien tiene el poder (Moreno), y la consecuencia de la pelea lleva al debilitamiento de Alianza País con miras a las elecciones seccionales del 2019”.

Por su parte, Ricardo Patiño, exasesor de Moreno, justificó el distanciamiento del mandatario el martes afirmando que este último aplica un plan de gobierno que intenta terminar con el resultado de diez años de revolución.

“(Busca) desprestigiarla, manchar su nombre, considerar que todos los miembros de la revolución ciudadana y los funcionarios del gobierno de presidente Rafael Correa cometen actos de corrupción”, afirmó.

Si la destitución de Moreno como presidente de Alianza País procediera, Patiño lo reemplazaría.

Desde que Moreno asumió el poder en mayo se han multiplicado los escándalos que involucran a exfuncionarios y exministros de Correa (2007-2017) acusados de recibir sobornos millonarios. El más mediático ha sido Jorge Glas, quien fuera vicepresidente de Correa y mantuvo el cargo con Moreno tras ser reelegido. Glas está preso por su presunta participación en la red de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht.

A pesar de todo, Moreno tiene niveles de aprobación de alrededor de 74%, según distintos sondeos.