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Pese a denuncias de corrupción, Netanyahu va por 5to mandato

January 4, 2019
ARCHIVO - En esta fotografía de archivo del 23 de diciembre de 2018, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, preside la reunión semanal de gabinete en Jerusalén. (Ronen Zvulun/Pool via AP, Archivo)

JERUSALÉN (AP) — Salvo un devastador fallo legal por una serie de acusaciones de corrupción, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, parece que fácilmente logrará la reelección y un histórico quinto mando en las elecciones del 9 de abril.

Parte de su longevidad se debe al fracturado sistema electoral de Israel, que le permite gobernar con sólo una cuarta parte de los votos para su Partido Likud. La primera semana de la campaña electoral ya ha tenido una serie de maniobras desconcertantes, al separarse viejos partidos y crearse nuevos, la mayoría al parecer para trabajar a favor de Netanyahu.

Aquí una explicación de cómo funciona la elección israelí y los factores que deciden cómo se forma el gobierno.

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EL SISTEMA

La democracia israelí opera bajo un sistema parlamentario en donde el gobierno necesita una mayoría para gobernar. Ya que ningún partido ha obtenido nunca más de 61 de los 120 escaños en el Knesset israelí, se requiere una coalición.

Israel experimentó brevemente con elecciones directas para primer ministro en la década de 1990, pero rápidamente regresó a la votación por partidos, no individuos.

Después de una elección, el presidente de Israel escoge al líder del partido que considera que tiene la mayor posibilidad de crear una coalición. Esto se ha complicado más conforme partidos impulsados por personalidades ganan terreno.

A pesar de los vaivenes de la política israelí, nadie ha logrado generar una mayoría que impide la llegada del Likud al gobierno.

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LOS BLOQUES

Al no haber grandes partidos, surgen bloques extraoficiales de partidos políticos con ideologías e intereses similares.

Aunque la mayoría de las encuestas indican que Likud ganará aproximadamente 30 escaños, puede crear una mayoría con los aliados tradicional nacionalistas y ultraortodoxos.

El bloque de centroizquierda, que suele estar a favor de negociar un acuerdo que crearía un estado palestino, ha perdido apoyo y no logra formar mayorías. Los partidos que representan la minoría árabe de Israel no han sido convocados a unirse a las coaliciones.

Esta aritmética permitió que Netanyahu llegara al poder en 2009, incluso cuando su partido terminó en segundo.

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UMBRAL ELECTORAL

Un partido tiene que obtener al menos 3,25% del voto para llegar al parlamento. Partidos de nicho y monotemáticos suelen quedarse cortos y sus votos se pierden.

Por ello, el anuncio esta semana de que dos miembros nacionalistas del gabinete, Naftali Bennett y Ayeles Shaked, se salieron del partido Hogar Judío, que favorece los asentamientos, puede ser una mala noticia para Netanyahu. Sin ellos, Hogar Judío podría no alcanzar el 3,25% de los votos.

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ACTUALES CONTENDIENTES

Sin importar la fragmentación de la derecha, Netanyahu sigue siendo el único candidato viable para primer ministro. Pero en la centroizquierda, varios se consideran contendientes dignos y están ocupados compitiendo entre ellos.

El rostro más nuevo es el del teniente general en retiro Benny Gantz, un exjefe militar que acaba de entrar a la contienda y ha estado en un distante segundo lugar, detrás de Netanyahu. El hecho de que sea la alternativa más popular al mandatario sin haber dicho una sola palabra sobre su visión del mundo refleja hasta qué punto los israelíes quieren nuevas opciones.

Lejos está el laborismo, en el peor momento de su historia, con menos del 10% de la intención de voto, según las encuestas. Está enfrascado en conflictos internos que salieron a la luz esta semana cuando su líder, Avi Gabbay, disolvió su alianza con la ex ministra de relaciones exteriores Tzipi Livni frente a las cámaras de la televisión. Ella ahora busca un nuevo partido.

Moshe Yaalon, militar y ex ministro de defensa, también fundó un nuevo partido, lo mismo que Orly Levi-Abuksis, hija de David Levy, figura prominente del Likud y cuyo programa económico atrae a algunos trabajadores izquierdistas.

A la expectativa está el ex primer ministro Ehud Barak, quien postula una amplia alianza de sectores opuestos a Netanyahu.

El primer ministro parece regodearse con las divisiones de la oposición.

“No me importa cómo la izquierda divide sus votos”, dijo en un tuit durante una visita a Brasil. “Lo que me importa es que la derecha forme el próximo gobierno y siga liderando a Israel”.

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Heller está en Twitter como: www.twitter.com/aronhellerap

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