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Guatemala: general juzgado por crímenes dice que es un héroe

March 5, 2018

CIUDAD DE GUATEMALA (AP) — Benedicto Lucas García, general y exjefe del Estado Mayor del Ejército de Guatemala, se enfrentó el lunes a la fiscalía que lo llevó a juicio por delitos de lesa humanidad durante la guerra civil por la desaparición de un niño y la violación de su hermana por agentes del Estado a su mando.

No obstante, Lucas García se calificó a sí mismo como “héroe nacional” alegando que su participación en la revuelta militar de 1954 llevó al poder al expresidente Jacobo Arbenz Guzmán.

El exgeneral de 86 años, hermano del entonces presidente Romeo Lucas, fue el tercero al mando dentro de la estructura militar a finales de los años 70 y principios de los 80, los peores y más violentos años de la guerra civil en Guatemala (1960-1996). Durante esa época era considerado uno de los hombres con más poder y más temido por el violento actuar de sus subalternos.

Lucas es juzgado junto a Manuel Antonio Callejas, exjefe de Inteligencia Militar; Francisco Luis Gordillo, excomandante de la Zona Militar de Quezaltenango; Edilberto Letona Linares, exsubcomandante de la Zona Militar de Quezaltenango y Hugo Zaldaña Rojas, exoficial de Inteligencia militar, por la violación a manos de agentes del Estado en 1981 de Emma Guadalupe Molina Theissen quien fue detenida y llevada a la zona militar de Quetzaltenango.

Tras permanecer varios días de tortura y violación, la joven escapó.

Tras la fuga, un comando fue a su casa a buscarla en la capital y al no encontrarla se llevaron detenido a su hermano Marco Antonio, de 14 años, quien nunca más apareció.

Según la fiscalía y los abogados de las víctimas, Lucas García y otros militares que actualmente son juzgados tienen responsabilidad jerárquica de los hechos y a pesar de que sabían de la violación a los derechos humanos de las víctimas por parte de sus subalternos, no hicieron nada por detenerlas.

Lucas ha declarado que es inocente de los cargos.

“A mí sólo me jalaron a esta porquería que yo no acepto jamás, mi moralidad y ética no se presta a esto. Yo veo por el bien de las personas aun cuando sean mis enemigos” dijo frente al juez.

El exmilitar también acusó a los religiosos jesuitas, que entonces ayudaban a comunidades indígenas en las montañas de Guatemala, de ser los principales responsables de haber involucrado curas, catequistas y religiosos en la guerra. Varios de ellos fueron entonces asesinados y eran acusados de apoyar a la guerrilla.

Emma Theissen de Molina, madre de las dos víctimas, ha exigido que los acusados le digan dónde están los restos de su hijo.

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