TORONTO (AP) — Colleen Cardinal solía preguntarse por qué sus padres se ponían colorados con el sol pero ella mientras ella y sus hermanas se bronceaban. El interrogante se resolvió cuando era una joven adolescente y la mujer a la que consideraba su madre le reveló que había sido seleccionada de un catálogo de niños indígenas disponibles para la adopción.

Cardinal fue una de los miles de niños de las tribus autóctonas de Canadá separados de sus familias biológicas entre 1960 y mediados de la década de 1980 y enviados con familias blancas, que según las autoridades de entonces podían darles mejores cuidados. Muchos de ellos perdieron el contacto con su cultura y su lengua.

Es un caso similar al de las escuelas residenciales canadienses. Unos 150.000 miembros de las naciones originarias, los inuit y los metis fueron apartados de sus familias durante buena parte del siglo pasado y colocados en escuelas gubernamentales, donde eran obligados a convertirse al cristianismo y tenían prohibido hablar su lengua natal. Muchos fueron golpeados y recibieron insultos, y se dice que hasta 6.000 habrían muerto.

El gobierno de Canadá se disculpó y pagó compensaciones a las víctimas de este tipo de centros, y ahora está indemnizando a los afectados por lo que se conoce como "Sixties Scoop", cuando se alejó a los menores de sus reservas y familias indígenas. Pero muchos dicen que el acuerdo es muy bajo y llega demasiado tarde.

Cardinal dice que no borrará lo que para ella fue una experiencia traumática. Fue separada de su familia plains cree en Alberta y enviada a una casa a unos 2.600 kilómetros (1.600 millas), junto a un lago en una zona rural de Ontario, donde ella y sus dos hermanas mayores sufrieron abusos sexuales.

"Tuvimos que huir de esa casa para escapar de la violencia física y sexual. Mis dos hermanas mayores fueron agredidas sexualmente”, señaló Cardinal.

Unos años antes, Cardinal se sorprendió al descubrir que era indígena.

"Cuando eres niño quieres escuchar que te aman y que la gente te quiere”, explicó. "Lo que yo escuchaba en cambio era 'Bueno, os elegimos de un catálogo de niños nativos para adopción'".

El único catálogo que Cardinal conocía era el de los grandes almacenes Sears, no las listas del gobierno u organizaciones religiosas que incluían fotos de niños disponibles para ser adoptados.

"Pensaba '¿Hay un catálogo de niños indígenas como yo?' Eso se quedó en mi mente pasa siempre, que fui seleccionada de un catálogo de niños indígenas”, manifestó.

Las víctimas del "Sixties Scoop" comenzaron a demandar al gobierno de Canadá en 2010, reclamando daños por la pérdida de su idioma, su cultura y su identidad. El juez de la Corte Suprema de Ontario Edward Belobaba dictaminó el pasado febrero que el país había incumplido su "deber de cuidado" hacia los niños y dijo que las autoridades eran responsables.

Carolyn Bennett, ministra de Relaciones Indígenas, anunció llorosa el acuerdo a principios de mes.

El pacto, que se estima llegará a 20.000 personas, busca resolver numerosas denuncias relacionadas. Las víctimas se repartirán 750 millones de dólares canadienses (586 millones de dólares), en indemnizaciones individuales que se determinarán más tarde. Muchos esperan que ronden los 50.000 dólares por afectado.