KARANGASEM, Indonesia (AP) — El aeropuerto internacional de la isla indonesia de Bali volvió a funcionar el miércoles luego de la erupción de un volcán que forzó su cierre, pero el presidente del país dijo que el peligro no ha pasado y pidió a quienes siguen en la zona que exclusión que se marchen “por su propia seguridad”.

Las nubes de ceniza volcánica, que alcanzaban los 7.600 metros de altura (25.000 pies), cambiaron de rumbo hacia el sur y el sureste del Monte Agung, dejando libre el espacio aéreo del aeródromo para que los aviones puedan operar, explicó el portavoz del aeródromo, Arie Ahsannurohim.

El aeropuerto estaba cerrado desde el lunes por la mañana, causando problemas a decenas de miles de pasajeros que intentaban llegar o salir del popular destino vacacional. Las partículas de ceniza suponen un peligro para los aviones y pueden provocar problemas en los motores.

El presidente del país, Joko "Jokowi" Widodo, ordenó a todos los ministerios y agencias implicados, además de al ejército y a la policía, que ayuden al gobierno de Bali en esta situación.

"Espero que no haya víctimas por la erupción”, manifestó.

Las autoridades pidieron el lunes a unas 100.000 personas que abandonasen la zona de peligro, en un radio de 10 kilómetros (6 millas) desde el cráter, que arroja densas nubes de humo gris y blanco. Casi 40.000 personas se refugiaron en 225 albergues, según la Agencia Nacional de Mitigación de Desastre en Karangasem. Pero decenas de miles de residentes seguían en sus casas porque se sienten seguros o no quieren abandonar sus tierras ni su ganado.

En la localidad de Tulamben, dentro de la zona de exclusión, se pudo ver el miércoles a varios agricultores arando sus campos con animales, aparentemente tranquilos ante la humeante montaña repleta de lava naranja.

Para otros, había una sensación de urgencia.

Algunos turistas varados lograron salir de la isla antes de la reapertura del aeropuerto tras una dura travesía con carreteras, autocares y transbordadores abarrotados y en largas esperas, en ocasiones de toda una noche, en el aeródromo de Surabaya, en la isla de Java.

“Esta es una experiencia inolvidable para nosotros. Demasiados problemas y definitivamente se quedará en la historia”, dijo Sheryl David, una turista de 31 años de Manila, Filipinas, que llegó a Bali el sábado con tres amigas para una estancia que debía terminar el martes. Aunque el miércoles seguía varada en un tercer aeropuerto en la capital, Yakarta, esperando por un vuelo a su país para el que tenía que comprar un nuevo billete, apuntó que la experiencia no empañaba sus sensaciones sobre la isla.

"Sí, sigue siendo un paraíso”, dijo en un mensaje de texto.

La última gran erupción del Monte Agung fue en 1963, cuando mató a cerca de 1.110 personas. Por el momento, se desconoce la gravedad de la erupción actual o cuánto podría durar.

Indonesia está ubicada sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico y tiene más de 120 volcanes activos.

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Los periodistas de The Associated Press Ali Kotarumalos y Margie Mason en Yakarta, Indonesia, y Kiko Rosario en Bangkok contribuyeron a este despacho.