RICHMOND, Virginia, EE.UU. (AP) — Cuando L. Douglas Wilder fue elegido como el primer gobernador de raza negra de Virginia hace casi 30 años, se consideró que ese era el comienzo de una nueva era en un estado con un pasado racial doloroso.

“Los días de un racismo extremo pueden haber llegado a su fin”, declaró el académico afroamericano Ernest Miller, de Farmville, a un periodista tras la celebración de la victoria de Wilder en Richmond.

Hoy jubilado y desalentado con el presidente Donald Trump y con el tono de la actual contienda por la gobernación, Miller opina que el racismo “parece estar ganando fuerza nuevamente”.

“Por entonces teníamos más esperanza”, señaló.

La contienda entre el republicano Ed Gillespie y el demócrata Ralph Northman es una de las campañas con más tintes racistas de que se tenga memoria, según varios observadores. Está marcada por la campaña de Donald Trump contra la inmigración ilegal y por el acto nacionalista en defensa de los monumentos a la Confederación que dejó un muerto en Charlottesville hace algunos meses, e incluye ataques de tono muy personal relacionados con la raza de los dos candidatos y de sus aliados.

El desenlace de la votación del martes podría depender de la participación de las minorías.

“Tenemos dos candidatos relativamente insulsos, aburridos, que apelan a estos avisos brutales, negativos”, expresó el observador Bob Holsworth. “Es como si las dos campañas temiesen que sus bases no van a acudir a las urnas y tratasen de asustarlas”.

Una de las principales propuestas de Gillespie es la preservación de las estatuas de figuras de la Confederación y la adopción de medidas más severas en relación con la inmigración ilegal. Ha gastado millones de dólares en avisos fuertes, incluidos algunos en los que acusa a Northam de ser “blando” con la pandilla MS-13, que según sus detractores son provocaciones con un trasfondo racial.

Un panfleto de Gillespie describe a los inmigrantes sin papeles como “ilegales”, un término que los defensores de esa comunidad rechazan. Y el Partido Republicano de Virginia tuvo que ofrecer una disculpa después de que su candidato tuiteó que Northam, cuyos antepasados pueden haber peleado en la Guerra Civil, “le dio la espalda a su propia herencia familiar” al apoyar el retiro de las estatuas.

La campaña de Gillespie, por otro lado, produjo avisos en los que trata de vincular a Northam con personas que cometieron delitos sexuales por apoyar la restauración automática de los derechos de los reos que cumplen sus penas. El objetivo de esa medida era poner fin a décadas de marginación de los negros.

Gabriel Schonfeld, quien trabajó con Gillespie en la campaña presidencial de Mitt Romney en el 2012, es uno de varios conservadores que han cuestionado la estrategia del candidato republicano.

“Una gran persona, que se está convirtiendo en una basura”, dijo Schonfeld en Twitter.

Los avisos televisivos de Northam se han enfocado más en su historial como cabildero que en los temas raciales, pero uno de sus panfletos asoció a Gillespie con los supremacistas blancos de Charlottesville y dijo que la elección representa una oportunidad de “hacerle frente al odio”.

El Latino Victory Fund, que apoya a Northam y es financiado por el magnate George Soros, dijo que Trump y Gillespie son dos “como dos gotas de agua”. Otro muestra a un partidario de Gillespie que persigue niños de grupos minoritarios con una camioneta.

El aviso fue retirado después de que un inmigrante uzbeko fue detenido y acusado de matar a ocho personas que atropelló con un camioncito en Manhattan.

Ni Gillespie ni Northam se ha retractado de sus avisos ni de los que difunden sus aliados.

El racismo ha sido un tema central de la política estatal en Virginia, donde se encontraba la capital de la antigua Confederación. Pero en los últimos tiempos Virginia se había convertido en un estado un poco más cosmopolita y liberal.

Los demócratas controlan todas las dependencias estatales y ganaron tres de las últimas cuatro elecciones para gobernador. Virginia fue el único estado del sur que no ganó Trump el año pasado. El norte del estado, donde los demócratas a menudo logran victorias decisivas, es una de las regiones con mayor diversidad étnica del país. Una importante población negra, por otra parte, es otra de las razones de los éxitos de los demócratas.

Gillespie ha tratado de acercarse a las distintas comunidades, pero sus detractores dicen que esos esfuerzos se diluyen cuando al mismo tiempo le apunta a los votantes blancos de Trump.

“No puedes decir una cosa y hacer la otra”, afirmó Miller.

Northam, por su parte, puede verse perjudicado por la participación históricamente baja de las minorías en las elecciones de mitad de término.