ESTOCOLMO (AP) — El partido gobernante de Suecia se enfilaba el domingo a su peor desempeño electoral en décadas debido al gran apoyo en las urnas a una agrupación antiinmigrante con raíces de supremacía blanca que se encaminaba a convertirse en la tercera fuerza política en el parlamento.

Cuando el escrutinio abarcaba más de cuatro quintas partes, la comisión electoral nacional de Suecia informó que los socialdemócratas en el poder captaban 28,1% de los votos, por lo que es probable que pierdan un número significativo de bancas a pesar de que registraron el mayor apoyo.

El Partido Moderado le seguía con 19,2%, mientras que los Demócratas Suecos de extrema derecha obtenían 17,9%. Estos últimos habían suscitado temores de una reacción antiinmigrante que redundara en un dramático giro ideológico.

Los Demócratas Suecos captaron 13% de los votos en los comicios de hace cuatro años.

Según la tendencia del escrutinio parcial, ningún partido conseguirá la mayoría de las 175 bancas en el Riksdagen, el parlamento sueco. Podrían requerirse conversaciones durante semanas o meses antes de que pueda formarse un nuevo gobierno.

Tanto el bloque de tendencia izquierdista encabezado por los socialdemócratas como el bloque de centro-derecha han anunciado su rechazo a considerar a los Demócratas Suecos como posibles socios en una coalición.

Las elecciones del domingo fueron las primeras en Suecia desde que el gobierno autorizó en 2015 el ingreso de 163.000 inmigrantes al país escandinavo de 10 millones de habitantes. La cifra es mucho menor a la de solicitantes de asilo que Alemania aceptó ese año, pero es la mayor per cápita entre las naciones europeas.

Los Demócratas Suecos —encabezados por Jimmie Akesson— trabajaron para suavizar su imagen neonazi, al tiempo que ayudaron a romper añejos tabús sobre lo que los suecos podrían decir abiertamente acerca de la inmigración e integración sin que los calificaran de racistas.

Numerosos suecos habían expresado preocupación de que el posible ascenso político del partido erosionara los valores humanitarios que han caracterizado al país desde hace muchos años.

“Estas elecciones son un referendo sobre nuestro sistema de bienestar social”, dijo el primer ministro Stefan Lofven. “También son sobre la decencia, sobre una democracia decente... y sobre no permitir que los Demócratas Suecos, un partido extremista y racista, consiga influir en el gobierno”.

Durante un acto de su partido el sábado, Akesson censuró con severidad al gobierno de Lofven por “dar prioridad” a la causa de los inmigrantes por encima de las necesidades de los ciudadanos.

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Jari Tanner, en Helsinki, así como Jeff Schaeffer y Philipp Jenne, en Estocolmo, contribuyeron a este despacho.