ISLAMABAD (AP) — La oferta rusa de ser sede de conversaciones de paz para el conflicto en Afganistán parece estar elevando el perfil de Moscú como actor decisivo en esa área del mundo tras 17 años de intervención occidental.

Hay quienes opinan que la iniciativa rusa podría ser algo positivo en momentos en que el Talibán se ha vuelto más agresivo en los campos de batalla y ha causado estragos en Kabul y en otras ciudades.

Pero es posible que el gesto no pase de allí. El gobierno afgano desde ya ha dicho que no asistirá pues no ha podido forjar una estrategia coherente debido a las numerosas divisiones internas que sufre. Además, el gobierno exige que el Talibán primero acceda a conversaciones directas con las autoridades locales. Los insurgentes descartan esa posibilidad, y al contrario exigen negociar con Estados Unidos.

El gobierno de Washington luce incómodo con la iniciativa rusa aunque desde hace años ha estado buscando una estrategia para extirparse del conflicto.

En el terreno en Afganistán, la situación ha provocado gran escepticismo y escasas esperanzas de que al corto plazo habrá una solución al conflicto o que habrá un fin al clima de corrupción.

Los analistas coinciden en que las dificultades en hallar un lugar para sostener los diálogos revelan la enormidad del desafío para llegar a un acuerdo en una región plagada de sectas, cada una con sus propios intereses y esferas de influencia. Pakistán, Irán, Rusia y China están teniendo más influencia aunque Estados Unidos gasta miles de millones de dólares para apertrechar al ejército afgano, que a duras penas resiste los ataques talibanes.

Expertos comparan el proceso de paz en este empobrecido país de 32 millones de habitantes, con un campo minado.

Michael Kugelman, subdirector del departamento de estudios de Asia en el Centro Wilson, en Estados Unidos, señaló que la situación es explosiva.

“En Afganistán no están compitiendo solamente Estados Unidos y Rusia, sino también China, Irán y Pakistán”, dijo Kugelman. "Y ninguno de esos países es estrecho aliado de Estados Unidos. Es, por decir lo mínimo, un verdadero polvorín”.

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Contribuyeron a esta nota los corresponsales de la AP Amir Shah en Kabul y Vladimir Isachenkov en Moscú.