PANAMÁ (AP) — Estados Unidos levantó las restricciones financieras que amenazaban el futuro de La Estrella de Panamá —uno de los diarios más antiguos de Latinoamérica— y un tabloide hermano que quedaron en la incertidumbre después de que su principal propietario se viera involucrado en actividades de blanqueo de capitales y narcotráfico.

En una declaración divulgada el lunes, el embajador estadounidense John D. Feeley refirió que la medida se da luego de que el empresario y comerciante panameño de origen libanés Abdul Waked transfiriera de manera “irrevocable” a una fundación el 51% de las acciones que poseía en el grupo editor de La Estrella de Panamá y El Siglo.

Por su lado, la Estrella de Panamá dijo en su versión digital que han sido “desbloqueados” por Estados Unidos y señaló que su propietario mayoritario pasó sus acciones, “a modo de donación”, a una fundación independiente.

El caso levantó voces generalizadas de respaldo y defensa a favor de La Estrella, que se fundó en 1849 cuando Panamá ni siquiera era una república independiente y se convirtió en el primer medio escrito incluso antes de la construcción del canal interoceánico. También produjo cuestionamientos y preocupación de organismos promotores de la libertad de prensa.

Estados Unidos argumentó que no se trataba de medidas para debilitar a un medio emblemático y refirió que, de hecho, los dos periódicos no estaban incluidos en la llamada “Lista Clinton”, a la que fue ingresado su propietario en mayo de 2016 por su presunta participación en una red de blanqueo de capitales y tráfico de drogas a través de actividades comerciales y bancarias.

Sin embargo, el gobierno estadounidense exigía que Waked se desprendiera de las acciones para dejar de aplicar la prohibición de que ciudadanos y empresarios de ese país pudieran realizar transacciones con ambos medios escritos panameños, cuyas operaciones se vieron comprometidas tras estallar el lío que involucraba a su dueño.

El Tesoro estadounidense había extendido hasta el 13 de julio una licencia para que los dos rotativos pudiesen acceder a sus bancos y hacer transacciones con sus proveedores. Waked, que ha rechazado las acusaciones estadounidenses, se mantuvo reacio a desprenderse de las acciones en tanto que el grupo —que debió hacer recortes de personal en la redacción y limitar la circulación— se proponía a seguir adelante a pesar de las restricciones financieras.