BEIRUT (AP) — El encuentro entre los presidentes de Rusia, Turquía e Irán asoma como la última oportunidad de evitar una carnicería en Idlib, el último bastión rebelde de Siria y donde el gobierno de Bashar Assad prepara una ofensiva.

Los tres líderes, cuyos países sobrellevan sanciones de Estados Unidos, están interesados en colaborar para evitar un ataque que podría ser catastrófico, pero Idlib plantea un problema complejo y hay pocos puntos en común en relación con Siria.

En esa provincia y sus alrededores viven unas 3 millones de personas --casi la mitad de ellas civiles desplazados de otras partes de Siria-- y unos 10.000 combatientes veteranos, algunos de ellos vinculados con al-Qaida.

Para Rusia e Irán, ambos aliados del gobierno sirio, la reconquista de Idlib es vital para completar una victoria militar total en la guerra civil y terminar de sofocar la rebelión contra Assad.

Una ofensiva letal que genera más muertes y desplazamientos, no obstante, puede ser contraproducente y desvirtuar las afirmaciones de que la situación se está normalizando en Siria. Conspiraría asimismo en contra de los esfuerzos de Rusia por alentar el retorno de los refugiados y la inversión de los países occidentales en la reconstrucción de Siria.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, que apoy a los rebeldes sirios, es el que más tiene que perder con un ataque a Idlib.

Turquía recibió a 3,5 millones de refugiados sirios y estableció zonas de control en el norte de Siria. Destacó varios cientos de soldados en puestos de observación en Idlib. Un ataque de fuerzas del gobierno podría generar una verdadera pesadilla, en la que cientos de miles de personas tratan de escapar a Turquía, que ya no recibe más refugiados, o a las ciudades y pueblos del norte de Siria bajo su control.

“No creo que haya una solución a todos los problemas de Siria sobre la mesa, pero sin duda este es un momento clave”, opinó Sam Heller, analista del Grupo de Crisis Internacionales con sede en Bruselas. Indicó que si Damasco reconquista Idlib, ello representará una victoria casi total sobre la oposición y al mismo tiempo generará seguramente una crisis humanitaria y una carnicería como no se ha visto en los siete años de guerra.

Se cifran muchas expectativas en el encuentro entre Erdogan, Vladimir Putin y el presidente iraní Hassan Rouhani.

Staffan de Mistura, enviado especial de las Naciones Unidas a Siria, pidió a Erdogan y Putin que encuentren una “solución benévola a la crisis”.

“Esperamos que Rusia, Turquía e Irán les den esperanza a los civiles de Idlib”, manifestó. “Allí hay más bebés que terroristas. Hay un millón de niños”.

Esta será la tercera vez en menos de un año en que se encuentran los presidentes de Turquía, Rusia e Irán para hablar de Siria. Ante la prescindencia de Estados Unidos, esos tres países asumieron la iniciativa en la guerra civil siria y en las reuniones previas tomaron medidas que aliviaron un poco la violencia. Los acuerdos logrados, no obstante, fueron violados por Siria, que con el respaldo ruso e iraní recuperó los territorios alzados a fuerza de bombardeos aéreos.

Decenas de miles de civiles y de rebeldes que se rindieron en Homs, Alepo, Ghouta, Daraa y otras áreas fueron enviados en autobuses a Idlib. Esta vez no hay a dónde ir y es previsible que los rebeldes luchen hasta el final. El panorama es extremadamente delicado. Siria está concentrando fuerzas en los alrededores de Idlib. Turquía, que apoya a los rebeldes, advirtió que un ataque del gobierno sirio sería desastroso. Moscú, por su parte, desplazó diez barcos de guerra y dos submarinos a la costa siria en una enorme demostración de fuerza.

Siria dice que la ofensiva es necesaria porque en Idlib todavía hay un gran fermento revolucionario.

Se especula que Rusia, Turquía e Irán podrían pedir a Assad que no lance un ataque frontal, sino que vaya recuperando sectores de a poco.

Turquía es el que más tiene que perder con un ataque frontal sirio, ya que resignaría toda influencia en Siria si los rebeldes son totalmente aniquilados.

Rusia se ha estado acercando un poco a Turquía al compás de la enemistad de ambos con Washington y podría mostrarse proclive a transar.

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Los reporteros de la Associated Press Nataliya Vasilyeva (Moscú), Suzan Fraser (Ankara) y Sarah El Deeb (Beirut) colaboraron en este despacho.