MILAN (AP) — Un fragmento del diario de Ana Frank fue leído antes de todos los partidos del miércoles en la liga italiana, como parte de las medidas para combatir el antisemitismo de los hinchas de la Lazio y recordar el Holocausto.

También hubo un minuto de silencio antes de los encuentros de la Serie A, incluyendo el de la Lazio contra Bologna. Los jugadores del club romano salieron a la cancha vestidos con camisetas blancas con una imagen de Ana Frank y las palabras “No al antisemitismo”.

Los seguidores de la Lazio y Bologna escucharon la lectura en silencio, y aplaudieron al final. Hubo unos 500 hinchas de la Lazio, el equipo visitante, aunque sus seguidores más radicales no acudieron.

Los ultras de la Lazio pegaron el domingo calcomanías de Ana Frank en el Estadios Olímpico con una imagen de Ana Frank vestida con la camiseta de la Roma, el máximo rival deportivo del club.

El fragmento del diario leía: “Veo al mundo mientras se transforma en una selva, escucho el trueno que se aproxima y que, algún día, también nos destruirá. Siento el sufrimiento de millones. Y, de todas formas, cuando miro al cielo, siento que de alguna manera todo mejorará, que esta crueldad terminará, y que de nuevo habrá paz y tranquilidad”.

La federación italiana de fútbol dijo que el fragmento será leído esta semana en todos los partidos de fútbol en el país. También habrá minutos de silencio antes de los encuentros en todas las categorías.

Los futbolistas firmaron copias del diario de Ana Frank y las entregaron a los niños que los acompañan al entrar a la cancha.

Por su parte, la ministra de deportes de Israel solicitó a su colega italiano que implemente medidas para combatir el racismo en el fútbol.

La oficina de Miri Regev dijo que la carta enviada a Luca Lotti catalogó el incidente como algo “despreciable”, y acusó a miles de hinchas de la Lazio de identificarse con símbolos neonazis. La funcionaria escribió que catalogar a los jugadores de la Roma como “judíos” infiere que son “una basura que debe ser evitada”.

Ana Frank se convirtió en un símbolo de las víctimas del Holocausto por el diario que escribió mientras se escondía de loa Nazis en Amsterdam entre 1942-44. Murió en un campo de concentración a los 15 años.

Su padre, Otto Frank, sobrevivió en Auschtwitz y publicó el diario.