BEIRUT (AP) — Una “pausa humanitaria” ordenada por Rusia entró en vigor el martes para permitir la salida de civiles de un enclave rebelde cerca de Damasco. La iniciativa da un breve respiro a los residentes de la sitiada zona, que lleva semanas bajo intensos ataques del gobierno de Siria.

La televisora estatal siria Al-Ikhbariya TV emitió imágenes de un cruce gestionado por el ejército sirio entre el enclave, conocido como Ghouta oriental, y Damasco, y dijo que se iniciaron preparativos para permitir la salida de civiles, incluyendo vehículos sanitarios. En la zona se habilitó también un restaurante, agregó.

Según la agencia estatal de noticias rusa Tass, policías militares rusos han habilitado el corredor junto a soldados sirios.

El paso de Wafideen está cerca de Douma, una de las mayores ciudades de Ghouta, y está a unos 20 kilómetros (12 millas) del centro de la capital siria. La televisora mostró pequeños autocares esperando en una zona de estacionamiento, pero había señales de que nadie hubiese abandonado ya la asediada zona.

Un periodista de Al-Ikhbariya en la zona dijo que el cruce había sido atacado con bombas de mortero, evitando la marcha de los civiles. No fue posible verificar esa denuncia de inmediato. Durante la conexión en vivo pudieron escucharse al menos un par de morteros, algunos de los cuales parecían salir de zonas controladas por Damasco.

Según Rami Aburrahman, director del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo con sede en Gran Bretaña que monitorea el conflicto sirio, se registraron unos cinco proyectiles procedentes de zonas gubernamentales sobre la región asediada. Uno de ellos alcanzó el lugar donde las tropas de Bashar Assad habían iniciado una ofensiva terrestre y no estuvo claro si fue disparado por el gobierno o los rebeldes.

El general del ejército ruso Viktor Pankov dijo a la agencia Tass que los residentes no podían salir por los bombardeos.

La pausa humanitaria de cinco horas ordenada por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, llegó tras el fracaso de un alto el fuego auspiciado por Naciones Unidas para Ghouta oriental, y residentes y grupos de ayuda señalaron que ese tipo de treguas unilaterales no tienen control internacional.

Ingy Sedky, portavoz de Cruz Roja Internacional, señaló que los corredores humanitarios deben estar bien planeados y deben ponerse en marcha con el consentimiento de todas las partes implicadas.

"Esto es esencial para que la gente pueda marcharse de forma segura si eligen hacerlo”, apuntó. "Para los que deciden irse deberían tomarse todas las medidas para proporcionarles asistencia, protección y refugio. Y los que se quedan deben ser protegidos de cualquier ataque”.

Los residentes del enclave temen sufrir acoso o incluso ser detenidos si pasan a territorios gubernamentales tras años viviendo en la zona controlada por los rebeldes.

Una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobada por unanimidad durante el fin de semana, no logró frenar el derramamiento de sangre en Ghouta oriental, donde más de 500 personas han pedido la vida desde la semana pasada.

Al menos 34 personas murieron el lunes en ataques aéreos y bombardeos, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo con sede en Gran Bretaña que monitorea el conflicto sirio. Naciones Unidas estima que cerca de 400.000 personas viven en condiciones extremas en la zona a consecuencia del asedio gubernamental.

Según Aburrahman, del Observatorio, la violencia se redujo de forma drástica durante la noche en la zona, pero reportó varios bombardeos el martes por la mañana. No estuvo claro de inmediato dónde cayeron los proyectiles ni quién los lanzó, agregó.

Firas Abdullah, un activista de Douma, dijo que una bomba alcanzó a localidad tras el inicio de la pausa, además de otros tres misiles de tierra.

Los civiles atrapados en la violencia ridiculizaron la orden del presidente Putin para habilitar una salida durante cinco horas, alegando que les da apenas un par de horas de calma antes de la reanudación de los ataques. El Ejército del Islam, que es el principal grupo insurgente en Ghouta, señaló que la orden rusa sortea la resolución de la ONU.

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Los periodistas de The Associated Press Nataliya Vasilyeva en Moscú y Bassem Mroue en Beirut contribuyeron a este despacho.