ZAMBOANGA, Filipinas (AP) — La policía filipina mató el domingo a al menos catorce personas, incluido un alcalde que estaba entre los políticos a los que el presidente vinculó públicamente con el narcotráfico. La operación en el sur de Filipinas fue una de las redadas antidroga con más víctimas hasta ahora en la campaña lanzada por el gobierno.

La policía estaba ejecutando la orden de registro de las casas del alcalde Reynaldo Parojinog Sr., de la localidad de Ozamiz, por la supuesta presencia de armas de fuego sin licencia, cuando hombres armados supuestamente dispararon a los agentes. En el tiroteo posterior murieron el alcalde y al menos 11 personas, según explicó por teléfono el superintendente de la policía Jaysen de Guzman.

Además de la residencia del acalde se registraron otras tres casas en la ciudad portuaria de Misamis Occidental y cinco sospechosos fueron detenidos. Al menos un policía resultó herido en los choques, según las autoridades.

“Tenemos reportes de que hay guardaespaldas armados que llevan armas sin licencia”, dijo el jefe de la policía regional, el superintendente Timoteo Pacleb, añadiendo que en las redadas se habían incautado un número indeterminado de rifles de asalto, granadas, dinero en efectivo y lo que se creía era metanfetamina.

Parojinog, que también enfrentaba cargos de corrupción, había negado cualquier lazo con el narcotráfico. Es el tercer alcalde que muere en la sangrienta lucha antidroga del presidente, Rodrigo Duterte. Más de 3.000 personas han muerto en supuestos tiroteos con la policía, hay otros miles de muertes más de sospechosos sin explicación oficial.

Las muertes han sido muy criticadas por gobiernos occidentales y grupos de derechos humanos, que han pedido el final de lo que sospechan son ejecuciones extrajudiciales relacionadas con la campaña antidroga.

Duterte ha prometido que no se detendrá hasta que el último narcotraficante en el país haya sido eliminado.

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El periodista de Associated Press Jim Gomez en Manila, Filipinas, contribuyó a este despacho.