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El papa envía experto a Chile para investigar caso de obispo

January 31, 2018

El papa Francisco habla con los periodistas durante su vuelo de regreso a Roma, tras culminar su visita a Perú y Chile, el 21 de enero del 2018. (AP Foto/Alessandra Tarantino)

CIUDAD DEL VATICANO (AP) — Tras recibir una lluvia de críticas, el papa Francisco decidió el martes enviar a Chile a uno de los más respetados expertos del Vaticano en delitos sexuales a fin de investigar las denuncias de que un obispo encubrió las actividades de uno de los curas pederastas más conocidos del país.

La Santa Sede dijo que el arzobispo Charles Scicluna viajará a Chile “para escuchar a quienes han manifestado la voluntad de dar a conocer elementos que poseen” en el caso del obispo Juan de la Cruz Barros Madrid.

Es presumiblemente la primera vez que el Vaticano lanza una investigación exhaustiva sobre denuncias de encubrimiento de abusos sexuales, y surge poco después de que Francisco fue duramente criticado _por la prensa, por víctimas y hasta por algunos de sus propios asesores_ por defender a Barros.

La controversia sobre Barros dominó la reciente visita del sumo pontífice a Chile y a Perú, dejando al descubierto las fallas del papa Francisco en el tema de abusos sexuales por parte de religiosos. Incluso uno de sus asesores más cercanos, el cardenal Sean O’Malley, le reprochó públicamente y trató de informarle sobre los hechos.

Barros era protegido del reverendo Fernando Karadima, un cura carismático y de gran influencia política que fue sancionado por el Vaticano por abuso sexual de menores en 2011. Sus víctimas declararon ante fiscales chilenos que Barros y otros curas en la comunidad de El Bosque vieron a Karadima besando a niños y que sabían de sus perversiones, pero no hicieron nada.

Después de que Karadima fuera sancionado por un tribunal eclesiástico, los obispos de Chile estaban tan decididos a contener las secuelas del escándalo que persuadieron al Vaticano a que obligara a Barros y dos obispos preparados por Karadima a renunciar y tomarse un año sabático, según una carta de 2015 obtenida por The Associated Press.

Sin embargo, Francisco intervino y vetó el plan, argumentando que no había pruebas contra los acusados. El papa desestimó las objeciones de los obispos locales y en enero de 2015 designó a Barros a la diócesis de Osorno. La presencia de Barros allí ha dividido a la diócesis. Tanto curas como laicos lo han rechazado y han protestado por su nombramiento.

El tema persiguió al papa desde el 18 de enero, cuando le dijo a un periodista chileno, en la visita a Chile, que las acusaciones contra Barros eran una difamación y exigió “pruebas” contra Barros para creerlas. Luego que O’Malley lo reprochó, Francisco pidió disculpas por exigir pruebas a las víctimas, pero insistió en su posición de que las acusaciones contra Barros no eran más que “calumnia”.

“Estoy convencido de que es inocente”, dijo el papa en el avión cuando regresaba de Perú al Vaticano, el 21 de enero.

Francisco parecía no estar al tanto que las víctimas de Karadima habían dicho que fueron testigos de las acciones de Barros y que las acusaciones en contra del religioso se basan en eso.

Barros dijo el martes que acoge con “fe y alegría” la decisión del papa de que Scicluna efectúe la investigación y oró por que el proceso contribuya al descubrimiento de la verdad, según un comunicado leído a la prensa por el vocero de la Conferencia Episcopal de Chile, Jaime Coiro. Barros ha negado haber visto o sabido de algún abuso.

En los días subsiguientes a las declaraciones del papa, Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de Karadima, expresó que le era imposible presentar la “prueba” exigida por el papa.

“Como si uno hubiese podido sacarse una selfie o foto mientras Karadima me abusaba a mí u a otros con Juan Barros parado al lado viéndolo todo”, dijo Cruz en un tuit el 19 de enero.

Cuando Francisco declaró que no había recibido ningún testimonio de víctimas pero estaba dispuesto a recibirlos, Cruz le dijo a la AP que si el papa deseaba evidencia solo tenía que haber entrado en contacto con ellos para escucharlos. Señaló que los testimonios tanto de víctimas como de testigos datan de hace más de 15 años.

Scicluna viaja a Chile precisamente para conocer esas versiones. El portavoz del Vaticano Greg Burke dijo que Scicluna viajará a Santiago “lo antes posible”, pero advirtió que el asunto requiere de preparación y estudio.

Las víctimas de Karadima, los principales acusadores de Barros, declinaron hacer declaraciones el martes a recomendación de sus abogados. Un grupo de católicos laicos de Osorno, que protesta contra el nombramiento de Barros desde hace tres años, se dijo dispuesto a conversar con Scicluna, pero manifestó dudas sobre el procedimiento y su independencia.

“Esperaríamos que el papa haya reaccionado por el sentir del pueblo fiel, más que por la presión de la prensa, pero lo hizo”, afirmó Juan Carlos Claret, portavoz del grupo laico de Osorno, en un comunicado.

Scicluna fue mucho tiempo el principal investigador de denuncias de abusos sexuales en la Congregación de la Doctrina de la Fe del Vaticano, y fue instrumental en llevar ante la justicia al cura pederasta más notorio del siglo XX, el mexicano Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo.

Scicluna tenía la labor de recabar testimonios de las víctimas de Maciel que por años habían sido ignorados por el Vaticano y por la dirigencia de la Legión, y habían sido acusados de difamación.

Scicluna, actualmente arzobispo de La Valeta, Malta, y titular de un tribunal de apelaciones sobre abuso sexual en el Vaticano, se ha convertido en una especie de héroe para las víctimas aún vivas por la firmeza con la que enjuició a Maciel a pesar de las objeciones del entonces secretario de estado del Vaticano, así como a miles de pedófilos más.

Ese ex secretario de estado, el cardenal Angelo Sodano, fue embajador vaticano en Chile durante la dictadura de Pinochet y se conocía su apoyo a Karadima. Sodano todavía tiene influencia en el Vaticano como decano del Colegio Cardenalicio, y en esa capacidad ofició en fecha reciente la misa de funeral del cardenal Bernard Law, que renunció en desgracia como arzobispo de Boston después de que los documentos mostraran que a los pedófilos seriales solo los movió de lugar en lugar de denunciarlos a la policía.

Andrew Chesnut, director de estudios de catolicismo en la Virginia Commonwealth University, opinó que la decisión del papa de enviar a Scicluna es un intento de “reparar el daño sufrido durante la gira en Chile”.

“Ya antes el Vaticano había tratado de negociar la renuncia de Barros, así que es probable que el obispo dimita en el corto plazo”, vaticinó Chesnut.

Barros ha ofrecido renunciar dos veces, pero el pontífice las dos veces las rechazó.

La decisión de enviar a Scicluna marca una nueva fase en el largo proceso del Vaticano de sanar las heridas producto del escándalo de abusos sexuales por sacerdotes, y podría generar pedidos de que la Santa Sede actúe más enérgicamente para investigar y sancionar a superiores religiosos que no hacen nada en casos de curas de violan, sodomizan o manosean a menores de edad.

Aunque miles de curas abusadores han sido destituidos a lo largo de los años, son muy pocos los obispos que hayan sido sancionados por manejar casos indebidamente.

Francisco prometió llevar a justicia a tales obispos, pero canceló su plan de crear un tribunal especial que se encargue de obispos negligentes por las objeciones de abogados canónigos del Vaticano. En lugar de ello, el pontífice dijo que esos casos serán manejados por las instancias existentes, aunque esos procesos carecen de transparencia.

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Contribuyeron a esta nota los corresponsales de la AP Luis Andrés Henao en Buenos Aires y Patricia Luna en Santiago.

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