El gobernador puertorriqueño Ricardo Rosselló criticó el viernes la respuesta del gobierno de Estados Unidos a la devastación generada por el huracán María, y denunció que los habitantes de la isla, que son estadounidenses, son tratados como “ciudadanos de segunda clase”.

Rosselló y otros críticos se han quejado de que la ayuda federal entregada a Puerto Rico después del peor desastre natural que ha sufrido no ha sido igual a la que se les dio a Florida, Texas y California después de desastres similares.

“Cien años de ciudadanía estadounidense, pero no somos iguales”, se lamentó Rosselló durante una conferencia de prensa en Orlando.

El gobernador está cabildeando para que se emita un paquete suplementario de asistencia por desastre y para que la isla reciba facilidades fiscales luego de que se aprobó una reforma al código fiscal. Exhortó a los legisladores federales a concederle a Puerto Rico financiamiento suplementario para el Medicaid _el sistema médico gubernamental para los pobres_ y eliminar los requisitos de gastos compartidos, algo que dijo ya se hizo en Luisiana. Reconoció también que la isla está compitiendo con Florida, Texas y California por los fondos.

"Es totalmente inaceptable, es inhumano y uno tiene que preguntarse si esto ocurriría en cualquier otro estado. La respuesta es no. La realidad es que esto sólo ocurre en Puerto Rico porque somos tratados como ciudadanos de segunda clase”, afirmó. También criticó a los republicanos que se oponen a incrementar los fondos de emergencia adicionales con el argumento de que ello aumentaría la deuda nacional.

Advirtió que los votantes lo recordarán en las próximas elecciones legislativas, “de forma que todo el mundo en el Congreso sepa que, si le das la espalda al pueblo de Puerto Rico... habrá consecuencias”.

Rosselló también condenó los comentarios incendiarios del presidente Donald Trump acerca de los inmigrantes, e indicó que no ayudan justo cuando la isla pasa apuros para recibir un trato igualitario.

"Es surrealista que el presidente haya dicho esto. Estados Unidos es la mejor nación del mundo, pero necesitamos actuar de esa forma”, afirmó.

El gobernador de Florida, Rick Scott, también estuvo presente y anunció la asignación de un millón de dólares para ayudar a los desplazados por el huracán María a encontrar empleo. Indicó que, hasta la fecha, las agencias de servicios de carrera en el estado han ayudado a más de 7.600 puertorriqueños a encontrar empleo. Dijo que las autoridades federales de emergencias también accedieron a su solicitud de proporcionar servicios de asistencia especializada a familias desplazadas. Y señaló que les está solicitando a funcionarios locales de vivienda y a líderes comunitarios que ayuden al estado y al gobierno federal a albergar a refugiados.

“Florida es el estado más acogedor de la nación y seguiremos haciendo todo lo posible para ayudar a las familias puertorriqueñas a recuperarse del huracán María”, afirmó.

Hay cifras contradictorias sobre el número de puertorriqueños que se han trasladado a Florida desde el paso del meteoro en septiembre de 2017. Scott dice que son 300.000, basándose en la cantidad de personas que han volado a los aeropuertos más importantes, mientras que economistas de la Universidad de Florida calculan que el número es cercano a 50.000, con base en las inscripciones en escuelas y en las solicitudes de apoyo estatal.

El periódico Gainesville Sun reportó que Florida había recibido 11.207 estudiantes de Puerto Rico y de las Islas Vírgenes hasta fines de diciembre.

En un giro poco visto, el senador demócrata Bill Nelson elogió al gobernador republicano por sus esfuerzos, y exhortó a los legisladores federales a que hagan más.

“Puerto Rico no tiene fondos. ¿Y cómo va a hacerle la gente para obtener los servicios de salud que necesita?... No podemos simplemente darles las cosas a cuentagotas. Tenemos que inyectar mucho dinero”, sentenció.