BOGOTÁ (AP) — Dirigentes de la disuelta guerrilla colombiana FARC acusaron a Estados Unidos el martes de montar una trampa para arrestar a un prominente negociador rebelde con el fin de sabotear el vacilante proceso de paz.

El escandaloso arresto el lunes de Seuxis Hernández, un negociador ciego más conocido por su alias Jesús Santrich, alimentó temores de que los exguerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia no terminan de cortar lazos con el mundo del hampa.

Pero sus antiguos camaradas rechazaron indignados la acusación y dijeron que el arresto de Santrich bajo cargos de asociación ilícita con el narcotráfico era producto de una conspiración elaborada durante la visita del secretario de Justicia estadounidense Jeff Sessions en diciembre. La intención, dijeron, era encubrir el fracaso de la guerra contra la producción de cocaína, que ha aumentado vertiginosamente desde la firma de la paz en 2016. Las FARC no respaldaron su acusación con pruebas.

“Además de esta ignominiosa subordinación de la justicia colombiana, es claro que estamos frente a otro montaje de la torcida justicia estadounidense”, dijeron las FARC en un comunicado leído el martes por su principal negociador en el proceso de paz, Iván Márquez.

Más de un centenar de exguerrilleros y simpatizantes se concentraron el lunes frente al búnker de la fiscalía donde se encontraba encerrado Santrich, de 51 años.

Policías antimotines con un cañón hidrante se mantuvieron a la expectativa mientras los manifestantes coreaban “libertad” y agitaban banderas blancas con la rosa roja símbolo de su naciente movimiento político, también llamado FARC. Dentro de las instalaciones, se cree que Santrich inició una huelga de hambre, según su abogado.

El presidente Juan Manuel Santos defendió el arresto bajo una orden estadounidense como una necesidad para mantener la credibilidad del acuerdo de paz, que la mayoría de los colombianos considera demasiado generoso con unos rebeldes responsables de atrocidades cometidas durante medio siglo de conflicto armado.

"No me temblará la mano para autorizarla (la extradición)”, manifestó Santos en un discurso televisado para toda la nación en el que intentó asegurar a los guerrilleros desmovilizados que no tienen nada que temer siempre y cuando cumplan los compromisos firmados en el acuerdo de paz de 2016. "Es lo que exige el pueblo colombiano. En eso no puede haber tolerancia ni debilidad".

Santrich, que se unió a las FARC cuando tenía 20 años y fue ascendiendo en su jerarquía de forma gradual, fue uno de los primeros líderes rebeldes que apostó por la paz. Acudió a Noruega en 2012 para participar en las negociaciones con el gobierno de Colombia y también estuvo presente en el proceso que continuó durante los siguientes cuatro años en Cuba, donde se forjó una reputación como ideólogo conservador.

Fue detenido el lunes en una vivienda en Bogotá por la acusación de una corte federal de Nueva York de que conspiró con otras tres personas para enviar varias toneladas de cocaína a Estados Unidos. El cargamento estaría valorado en 15 millones de dólares y podría haber alcanzado los 320 millones en la calle.

Según un aviso de Interpol, Santrich se reunió con los compradores en su casa el 2 de noviembre de 2017, un día después de que uno de sus colaboradores entregó una muestra de cinco kilos del producto en la recepción de un hotel de la capital colombiana. Durante el encuentro y las negociaciones posteriores, él y sus cómplices supuestamente discutieron planes para contrabandear un cargamento de 10 toneladas a Estados Unidos, presumiendo de tener acceso a laboratorios y aviones registrados en Estados Unidos para producir y transportar la droga dentro de Colombia, que es el mayor productor de cocaína del mundo.

Antes incluso de que se dieran a conocer los detalles de su detención, los líderes de las FARC la condenaron calificándola de revés que socavaría la confianza de los casi 7.000 guerrilleros desmovilizados en el proceso de paz.

“El proceso de paz se encuentra en su punto más crítico y amenaza ser un verdadero fracaso... Hemos tomado un camino que no tenga reversa”, dijo Márquez.

El arresto adquirió mayor significación política ante la inminencia de una visita del presidente estadounidense Donald Trump a Bogotá para mantener conversaciones con Santos que tratarían en parte de las denuncias de Washington de que el apoyo colombiano a la guerra contra el narco flaqueó durante el proceso de paz.

Trump canceló su visita el martes y delegó la tarea en el vicepresidente Mike Pence. En declaraciones antes de que Trump cancelara el viaje, las FARC dijeron que no se debía entregar a Santrich como un “trofeo” a Trump.

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Los periodistas de The Associated Press Manuel Rueda, César García y Christine Armario contribuyeron a este despacho.