SAN SALVADOR (AP) — Defensores de los derechos humanos condenaron el viernes el abuso sexual de tres menores salvadoreños en albergues de Arizona, donde fueron enviados tras ser separados de sus padres cuando cruzaron la frontera de Estados Unidos.

“Es una situación que indigna y que merece ser investigada”, dijo a The Associated Press Miguel Montenegro, director de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador. “Es importante que el sistema de justicia de Estados Unidos indague estos hechos y sancione con severidad en caso que sean comprobados”.

Por su parte César Ríos, director ejecutivo del Instituto Salvadoreño del Migrante, dijo a la AP que no tiene ningún dato de los hechos denunciados, pero en una valoración inicial manifestó que “no puede ser que estos niños vayan huyendo de la violencia y encuentren en Estados Unidos la peor violencia para un menor de edad”.

La viceministra para los salvadoreños en el exterior, Liduvina Magarín, dijo el jueves a los periodistas que las víctimas tienen entre 12 y 17 años.

“Son violaciones sexuales, abusos sexuales, de eso se trata”, sostuvo.

Magarín aseguró que el abuso fue cometido por cuidadores de albergues no identificados. Agregó que el caso es de conocimiento público y que el gobierno salvadoreño ha puesto abogados a disposición de las familias.

En breves declaraciones a los periodistas luego de participar en un acto público, la embajadora de Estados Unidos en El Salvador, Jean Manes, también condenó los hechos y aseguró que su país está trabajando para la reunificación de las familias separadas.

“El abuso de los niños en cualquier país es una tragedia. Estamos haciendo todo lo posible para reunir a los padres con sus hijos”, agregó.

Arnovis Guido, un hombre de 26 años que buscaba llegar a Estados Unidos con su hija Maybelline de seis, y que fueron separados cuando se entregaron a las autoridades migratorias en la frontera con México, calificó el hecho como “algo desastroso”.

Guido, que estuvo separado de su hija un mes, dijo a la AP que “ella no pasó por eso, pero cuando me la entregaron me dijo que era feo donde estaba, que la regañaban, no la dejaban jugar con los demás niños, y que no tenía juguetes”.

“Yo le pregunté si le hicieron algo y ella me dijo: no papi, solo me regañaban”, agregó.

Ima Guarola, del Instituto de Estudios de la Mujer que lidera la lucha en defensa de los derechos de las mujeres y los niños, calificó la situación de “altamente preocupante”.

Guirola, quien ha venido denunciando la violación de los derechos de los niños separados de sus padres en Estados Unidos, dijo a la AP que lo que está ocurriendo “es una situación de total violación a los derechos humanos”, y expresó su preocupación e indignación “porque nuestras autoridades, lejos de hacer un señalamiento contundente, han actuado con tibieza”.

Montenegro informó que en la Comisión de Derechos Humanos le han dado seguimiento a la problemática que involucra a los niños de los países del llamado Triángulo Norte _Honduras, Guatemala y El Salvador_, y “hemos visto actitudes de agresividad, violación a los derechos de la niñez” por parte de los elementos de migración de Estados Unidos.

Magarín dijo a periodistas que esperan que las autoridades estadounidenses avancen en la investigación, y afirmó que están presionando a ese país para que inicie la reunificación de menores que aún están allá con sus familiares para que “salgan lo más pronto posible de los albergues, porque es allí donde son más vulnerables”.

Explicó que fueron los familiares de los menores quienes informaron lo ocurrido.

Según datos proporcionados por Estados Unidos a la oficina de Magarín, 191 niños salvadoreños fueron separados de sus padres por la política migratoria de “tolerancia cero” del presidente Donald Trump. De éstos, 18 siguen en los albergues a la espera de reencontrarse con sus familias.