BUENOS AIRES (AP) — Argentina registró en agosto una inflación de 3,9% respecto del mes anterior, la más alta del año y en el marco de una aceleración de los precios que hará que 2018 cierre con una tasa de al menos 40%, la mayor de la región después de la de Venezuela.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) detalló en su informe de este jueves que las mayores subas se dieron en los rubros comunicación (12,4%); vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (6,2%); salud (4,1%), y transporte y alimentos (4% en cada uno).

Desde diciembre de 2017 Argentina acumula una inflación de 24,3%.

El alza del costo de vida se ha recalentado en los últimos meses a raíz de una crisis cambiaria que provocó una devaluación del peso en lo que va del año de más del 50%.

El jueves la divisa marcó un nuevo récord al cerrar a 40,10 pesos por unidad respecto de los 38,80 pesos de la víspera, según el estatal Banco de la Nación Argentina.

Analistas económicos advirtieron que la suba de precios se agudizará en los próximos meses, mientras que un informe publicado por el Banco Central señaló que será de al menos 40% en 2018.

La inflación es una de las mayores preocupaciones de los argentinos.

Mario Martín Ibáñez, un jubilado de 63 años, dijo a The Associated Press que ante el aumento de “todas las cosas" hay que buscar mejores precios en negocios mayoristas. "Es la única forma para comprar de todo, comida también, si no, no alcanza".

Ibáñez dijo que está "mucho más apretado" con el dinero y que, pese a estar retirado, para mantener a su familia tiene que hacer trabajos informales.

El traslado a los precios de la suba del dólar se debe, entre otras causas, a que ciertas industrias tienen insumos importados o parte de su producción tiene costos en esa divisa.  

Por otro lado, los comercios suelen trasladar a los precios de los productos cualquier suba del dólar para cubrirse de eventuales incrementos de costos.

Alberto Abal, de 48 años y quien alquila un local donde se venden comidas para llevar, dijo a AP que aunque la inflación "ya la hemos vivido otros años es bastante duro porque hay que ajustarse con los gastos”.

Agregó que en su negocio está "constantemente" cambiando los precios a medida que va recibiendo mercadería de mayoristas y fábricas que, a su vez, remarcan los valores al calor de la devaluación de la moneda argentina.

Abal reconoció que es fácil caer en prácticas especulativas. "Uno trata de cubrirse para que no le vaya mal y otros exageran y se pasan de listos" señaló.

El comerciante dijo que ha restringido las salidas y gastos superfluos y cuestionó que el gobierno no pueda revertir la situación "por su culpa o porque lo heredó del gobierno anterior".

El presidente Mauricio Macri admitió en un acto público celebrado antes de que se conociera el nuevo índice que desde que asumió a fines de 2015 no ha podido “erradicar el flagelo” de la inflación porque primero hay que combatir el problema estructural de un Estado desequilibrado.

Argentina se comprometió con el Fondo Monetario Internacional a realizar un fuerte recorte del gasto en el marco de un acuerdo crediticio que suscribió en junio por 50.000 millones de dólares para afrontar la crisis cambiaria.

Para lograr adelantos de fondos de ese préstamo el gobierno se mostró dispuesto a lograr un déficit fiscal cero en 2019 en un contexto de creciente descontento social y de sindicatos y partidos políticos opositores.