WASHINGTON (AP) — La inconformidad manifestada esta semana por el presidente Donald Trump de que la inmigración está “cambiando la cultura” de Europa aumentó el sentimiento antiinmigrante en ambos lados del Atlántico en momentos en que el viejo continente y Estados Unidos experimentan una transformación demográfica que incomoda a algunos sectores de la mayoría blanca.

Los historiadores y defensores de los inmigrantes censuraron de inmediato las declaraciones de Trump y señalaron que ese tipo de comentarios podrían dar alas a los nacionalistas blancos.

“La manera como él expone ese argumento sobre el cambio de nuestra cultura... de que Europa se está volviendo menos agradable, en otras palabras, que estas personas están aquí y están ensuciando la cultura y rebajando el lugar, corresponde al libreto nacionalista de los supremacistas blancos/nacionalistas blancos”, dijo Heidi Beirich, directora del Proyecto Intelligence del Centro Legal para la Pobreza del Sur.

En una entrevista con el periódico británico The Sun, Trump responsabilizó a la inmigración de un cambio en la cultura en Europa: “Creo que permitir la llegada de millones y millones de personas a Europa es muy, muy triste. Me parece que están perdiendo su cultura. Vean. Pasen por ciertas zonas que no existían hace 10 o 15 años”.

Trump, nieto de un inmigrante alemán e hijo de un inmigrante escocés que llegó a Estados Unidos, repitió su aseveración en conferencia de prensa con la primera ministra británica Theresa May:

“Creo que eso está cambiando la cultura. Me parece un aspecto muy negativo para Europa. Creo que es muy negativo”, afirmó. “Creo que está perjudicando mucho otras partes de Europa. Y sé que es políticamente aunque no necesariamente correcto afirmarlo, pero lo diré y lo diré en voz alta. Y creo que sería mejor que se cuiden porque está cambiando la cultura, está cambiando muchas cosas”.

Beirich califico esas declaraciones como “racistas”.

Claire M. Massey, investigadora del Instituto para Estudios Británicos y Norteamericanos en la Universidad Ernst-Moritz-Arndt en Greifswald, Alemania, dijo que las declaraciones de Trump fueron “terriblemente desagradables” en especial para Gran Bretaña, donde la inmigración ha tenido un papel crucial en la reconstrucción del país después de la Segunda Guerra Mundial. “Inglaterra y el Reino Unido no serían hoy lo que son sin los inmigrantes”, apuntó.

Massey señaló que los comentarios de Trump le recuerdan el discurso de los neonazis en Alemania y Polonia. Esas declaraciones alentarán a la extrema derecha en Europa frente a la gran diversidad de mucha naciones en el continente.

En Lisboa, Portugal, por ejemplo, viven hoy considerables poblaciones procedentes de Brasil, Cabo Verde y Angola. Los grupos de inmigrantes y sus hijos nacidos en Portugal han contribuido a revitalizar zonas de las ciudades que antes estaban deterioradas y esas personas están presentes en todas partes desde el futbol hasta la cultura popular.

La cantante de fado Mariza, portuguesa nacida en Mozambique, figura entre las artistas más queridas en esa nación.

En Francia, los inmigrantes del Medio Oriente y África se han asentado en París y suscitado la ira de la extrema derecha e incluso de algunos moderados sobre una reconfiguración poblacional de la ciudad. El otrora primer ministro François Fillon prohibió en 2011 a las mujeres utilizar velos fuera de su casa salvo en mezquitas o si iban de pasajeras en vehículos. Un tribunal europeo confirmó después la prohibición con el argumento de que la medida tenía como propósito unificar al país, pero causó la indignación de activistas de derechos humanos.

En Inglaterra, desde Londres a Liverpool, los inmigrantes de Asia, África y el Oriente Medio, y las excolonias británicas en el Caribe han reconfigurado diversos vecindarios, pero han sido blanco de miembros de la extrema derecha y de algunos habitantes rurales que culpan a la Unión Europea y los inmigrantes de las dificultades económicas de las regiones mineras que alguna vez fueron prósperas.

Estados Unidos también experimenta cambios demográficos. La Oficina del Censo calcula que la población de país tendrá más minorías que blancos por primera vez en 2043, un cambio debido en parte a las altas tasas de natalidad entre los hispanos y el estancamiento en las de las personas negras, blancas y asiáticas.

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Contreras contribuyó a este despacho desde Albuquerque, Nuevo México.

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