El nombre del agresor no se mencionó en una rueda de prensa sobre los asesinatos en una iglesia de Sutherland Springs, Texas, y las autoridades estatales dijeron que pretendían evitar decirlo.

“No queremos glorificarlo a él y lo que ha hecho”, explicó en la comparecencia del lunes el director regional del Departamento de Seguridad Pública de Texas, Freeman Martin.

“No hablamos del tirador” con la esperanza de que “no anime a otras personas a cometer actos espantosos”, añadió el agente especial del FBI Christopher Combs, a cargo del caso.

Esa decisión refleja una creciente tendencia de autoridades, familiares de víctimas y académicos que quieren negar a los asesinos masivos la fama que a menudo buscan, y evitar dar inspiración al siguiente.

La idea es no ocultar información, pero tampoco promocionarla. Reportar el nombre de un agresor cuando se conoce por primera vez y después dejar de incluirlo en los relatos.

El movimiento está liderado por No Notoriety, un grupo que difunde mensajes sencillos y en un formato fácil de compartir en medios sociales.

“Dejen de hacer famosos a los asesinos masivos”, decía un post en Facebook y Twitter acompañado de una foto en la que se había ocultado el rostro del agresor en Texas, que mató a 26 personas.

“Céntrense en las víctimas y los héroes, ¡no en sus asesinos!”, añadía un mensaje popular.

El grupo fue iniciado por Caren y Tom Teves, cuyo hijo Alex murió protegiendo a su novia en el tiroteo de 2012 en Aurora, Colorado. Lo hicieron motivados por una sensación de asqueo, pero encontraron una causa común con los expertos.

Aunque las provocaciones inmediatas de los agresores son dispares _las autoridades en Texas dijeron que el tiroteo podría haber sido desencadenado por un incidente de violencia doméstica_ la mayoría buscan la misma clase de atención.

Zeynep Tufekci, profesora de la Universidad de Carolina del Norte que estudia los efectos sociales de la tecnología, dijo que las pruebas muestran que varios asesinos masivos siguieron de cerca la cobertura de ataques recientes antes de cometer los suyos.

Ella ha instado varias veces a los medios_en columnas y en internet_ a no repetir el nombre y el rostro del agresor, y a evitar descripciones paso a paso de sus métodos.

“Ya iba siendo hora de que considerásemos formas menos sensacionalistas de cubrir los tiroteos masivos y reportáramos noticias tan macabras sin poner el nombre y el rostro del asesino por todas partes”, dijo Tukekci a The Associated Press en un correo electrónico.

Tufecki dijo que los medios ya son prudentes sobre cómo informan de los suicidios por miedo a inspirar imitaciones, y que hacer lo mismo con los agresores masivos sería “una buena política editorial, no censura”.

La política de The Associated Press es utilizar el nombre del supuesto agresor tal y como es proporcionado por policía y otras autoridades.

AP tiene recomendaciones de evitar nombres e imágenes en otros casos, por ejemplo de personas que dicen haber sufrido agresiones sexuales o abusos graves.