MONTEVIDEO (AP) — El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, cesó el jueves a su consuegro de un cargo de chofer que desempeñaba en la presidencia luego de recibir una respuesta de la Junta de Transparencia y Ética Pública, un organismo anticorrupción, al que el mandatario había consultado si estaba bien que su pariente político trabajara en su oficina.

“Sin perjuicio de no haberse infringido norma jurídica alguna ni haberse advertido por parte de la Junta de Transparencia cuestionamiento ético, el Presidente de la República resolvió la rescisión de la adscripción del señor Daniel Enrique Estévez”, dijo un escueto comunicado oficial divulgado en la página oficial de la presidencia.

El presidente de la Junta de Transparencia, Ricardo Gil Iribarne, confirmó a The Associated Press que hace ya varios días su organismo respondió a las dudas de Vázquez. Luego la oficina presidencial pidió una aclaración sobre el fallo, lo que produjo una segunda respuesta más reciente. Sin embargo, Gil Iribarne no quiso comentar el tenor del laudo de su organismo.

“Nosotros le respondimos al presidente, pero no vamos a comentar el contenido de la respuesta. El dueño de la información es el presidente”, manifestó.

De cualquier modo, la presidencia difundió algunos pasajes de la resolución de la Junta de Transparencia según los cuales se establece que la contratación del consuegro del presidente no es ilegal pero es inconveniente dada “la sensibilidad existente en la ciudadanía en estos temas y la conveniencia de que el compromiso con la transparencia del Sr. Presidente quede evidenciado sin ningún tipo de dudas”.

Vázquez lamentó en su resolución que la Junta de Transparencia eludiera pronunciarse respecto al apego a la ética de la polémica contratación.

En medio de una reciente ola de denuncias de nepotismo en el sistema político uruguayo, el diario El Observador había informado días atrás que el consuegro del mandatario era uno de sus choferes y había integrado delegaciones presidenciales que han viajado al extranjero.

Vázquez —cuyo hermano además es viceministro del Interior— se justificó diciendo que el padre de la esposa de uno de sus hijos obtuvo las mejores calificaciones para el empleo y que cuando él viaja en auto suele atender llamadas telefónicas importantes, por lo cual necesita un chofer de confianza. Agregó que plantearía el caso de su consuegro-chofer a la Junta de Transparencia y que si ésta determinaba que debía despedirlo, lo haría.

La Junta de Transparencia ya había emitido un duro comunicado en el cual exhortó a los políticos a terminar con las prácticas nepotistas: “No es aceptable argumentar que ‘estas cosas siempre pasaron’... Hoy estas conductas resultan inaceptables para la inmensa mayoría de los uruguayos”.

El canciller Rodolfo Nin Novoa, mientras tanto, afirmó indignado que tanto las denuncias que recaen sobre el oficialismo como sobre la oposición son “parte de un discurso antisistema” y “una cosa muy embromada”.

“¡Qué tiene que ver el consuegro del presidente con el nepotismo! ¡Por favor!”, dijo Nin Novoa a radio Carve, reafirmando que los políticos tienen derecho a designar en los puestos de confianza a quien mejor les parezca.