RÍO DE JANEIRO (AP) — Manifestantes salieron a la playa de Copacabana en Río de Janeiro para el primer aniversario de la muerte de Maria Eduarda Alves da Conceicao, de 13 años, abatida por una bala policial.

Alves da Conceicao fue alcanzada por balas perdidas del fusil de un policía militar cuando bebía agua en el patio de su escuela durante una clase de gimnasia.

El acto del viernes fue en protesta por todos los niños muertos en tiroteos, sobre todo en las favelas. Compañeros de escuela de Alves da Conceicao alzaron carteles con los nombres de 47 niños abatidos entre 2007 y 2018.

Ha pasado poco más de un mes desde que el presidente Michel Temer inició una intervención federal en la seguridad del estado de Río de Janeiro, pero hasta el momento no se advierten mejoras.

A pesar de la intervención, la violencia continúa. En Rocinha, donde hubo 12 víctimas de violencia con armas en las últimas dos semanas, incluyendo un policía militar. Otra persona murió por disparos el jueves en dicha favela.

Hace solo dos semanas, la concejal Marielle Franco fue asesinada a tiros. Según la policía y simpatizantes de la funcionaria, se trató de una ejecución. Ella antes había denunciado el asesinato de habitantes de la favela y los atribuía a la policía.