QUITO (AP) — Aunque Rafael Correa no piensa volver a vivir en Ecuador próximamente, el expresidente no desaprovechó su visita al país sudamericano para reiterar su rechazo al gobierno de su sucesor, Lenín Moreno.

En declaraciones a la prensa extranjera, Correa dijo el jueves que se declaraba “opositor” a la gestión de Moreno a pesar de que no cuenta con poder como para desestabilizarla. De momento, el exmandatario continuará residiendo en Bélgica junto a su familia y los asambleístas que simpatizan con él desde Ecuador no alcanzan mayoría en el Congreso: de todos los legisladores que integran el partido oficialista Alianza País, 23 aún le apoyan y 47 respaldan la nueva administración.

Y aunque durante sus declaraciones no mencionó a Moreno de manera directa, afirmó que el actual gobierno está empeñado en destruir los logros de su gestión y su proyecto político, identificado con la izquierda.

Poco después de dejar el poder en mayo, las diferencias entre Correa (2007-2017) y Moreno subieron de tono hasta convertirse en una ruptura virtual ocasionada por discrepancias en temas como la conducción económica y política. Al concluir su gestión, Correa dejó el país para mudarse a Bélgica, de donde es su esposa Anne Malherbe, y desde allá dijo que haría oposición con su teléfono celular y a través de Twitter.

Durante su encuentro con periodistas el jueves, Correa dijo que volvería a Europa la próxima semana y permanecería allá por motivos familiares que no detalló. Sin embargo, aseguró que “jamás imaginamos ni en las peores pesadillas esta traición (de Moreno) y la destrucción de Alianza País (partido de gobierno)”.

Como ya había comentado en redes sociales, agregó que uno de los motivos de su visita sería asistir a la convención nacional de Alianza País, prevista para el próximo domingo.

La convocatoria para este evento ha sido cuestionada porque fue realizada por un grupo de dirigentes suspendidos por la comisión de ética de ese partido, que intentaron desconocer a Moreno como presidente de tal agrupación.

Ante la fractura que existe en su grupo político, Correa dijo que no sabía si formaría un nuevo partido, pero tendría que retirarse de Alianza País.

“Pido disculpas al pueblo ecuatoriano y al mundo porque es bochornosa esta pugna interna, pero es parte de la arremetida que tenemos para destruir todo lo avanzado”, concluyó.