BUENOS AIRES (AP) — Alejandro Silva llevó a Lanús a una histórica final de la Copa Libertadores al anotar de penal el gol que le dio el martes la victoria 4-2 sobre River Plate, en una vibrante serie en la que el pequeño club de un suburbio al sur de la capital volteó una desventaja de tres goles.

La historia del partido fue sentenciada por un penal a los 69 minutos que se definió con la asistencia de los árbitros de video (VAR).

El zaguero Gonzalo Montiel tomó de la camiseta a Nicolás Pasquini en el área millonaria y el árbitro colombiano Wilmer Roldán pidió la asistencia del video y sancionó la infracción, que ejecutó el uruguayo Silva con suave disparo de derecha, previo salto para distraer al arquero Germán Lux.

Pero hubo otra acción en la que Roldán no apeló al VAR en detrimento de River. Cuando el visitante ganaba 2-0 cerca del descanso, el referí central no sancionó una polémica mano del volante local Iván Marcone en el área, y ni siquiera pidió la asistencia del video. Esto generó la furia de los jugadores de River, que se fueron del partido y, en un ataque aislado, el veterano José Sand inició la remontada para Lanús antes del descanso.

“Hoy la tecnología se utilizó para un solo equipo. No hubo justicia”, apuntó el técnico de River, Marcelo Gallardo. “Es muy evidente lo que pasó, está a la vista de todos. Vamos a ver de qué se disfrazan. Si los consejillos de indias éramos de este lado de Sudamérica les salió muy mal”.

La Conmebol implementó el VAR a partir de las semifinales de la Libertadores.

Gallardo admitió que “hubiera preferido que no esté” el VAR y que la jugada de la mano quedara en un “error humano” del árbitro.

La anotación de Silva acabó de certificar la victoria “Granate” por 4-3 en el cómputo global. También contribuyeron Sand, a los 45 y 46 minutos, y Lautaro Acosta, a los 61, en el estadio Néstor Díaz Pérez de Lanús.

River, que había ganado 1-0 el duelo de ida, se había adelantado 2-0 con un penal de su goleador Ignacio Scocco, a los 17, y el tanto del juvenil Gonzalo Montiel, a los 22.

Silva, Sand y Acosta fueron el motor de la remontada para el equipo de Jorge Almirón, que jugará por primera vez en su historia la final del certamen continental contra el ganador el miércoles de la otra semifinal entre Gremio de Brasil y Barcelona de Ecuador. Los brasileños vencieron 3-0 en la ida.

“El equipo jugó con una grandeza enorme y creo que somos merecidos finalistas”, dijo Almirón. “En el vestuario (en el entretiempo) había mucha fe, mucho mensaje positivo. Después le fútbol tiene estas cosas que uno no puede planificar. Anotar tres goles en tan poco tiempo. No perder la fe ha sido una de las características de este equipo”.

Para River, campeón en 1986, 1996 y 2015, la noche empezó para fiesta y terminó en velorio.

El zaguero local Diego Braghieri cometió un penal ingenuo sobre Ignacio Fernández, que capitalizó Scocco con derechazo al medio. Rato después, el arquero Esteban Andrada dio rebote a un tiro libre de Gonzalo Martínez que el juvenil Montiel cabeceó a la red para gritar su primer gol oficial.

Todo parecía muy encaminado para los millonarios hasta que la jugada del penal no sancionado.

Tras descontar en la agonía del primer tiempo, Sand puso el 2-2 al inicio del complemento al aprovechar un balón que quedó boyando en el área y empujó con el empeine derecho.

Lanús dio vuelta el tanteador en una jugada asociada de sus tres delanteros. Sand jugó para Silva, que de media vuelta tocó para el corazón del área chica donde Acosta se arrojó con los dos pies para el tercer tanto del local.

Y luego fue el penal cometido por Montiel y que Silva transformó para el resultado definitivo.

En un trámite de ida y vuelta, River tuvo ocasión de anotar en un tiro de esquina que conectó el defensor Javier Pinola y dio en el palo. Esta vez la suerte no estuvo del lado del millonario, que deberá superar rápidamente el trago amargo ya que el próximo domingo recibirá a su clásico rival Boca Juniors por la superliga argentina.

“La derrota de hoy va a ser dura de digerir por cómo se dio. Lamentablemente la ilusión que teníamos de llegar a la final se terminó acá. Pero esto sigue. Vamos a tener que trabajar mucho en la parte psicológica para llegar de la mejor manera y para darle una alegría a la gente”, concluyó Gallardo.