SOCHI, Rusia (AP) — Neymar y sus compañeros de selección no perdieron el tiempo en irse a la playa tras la llegada de la selección a su base del Mundial en Sochi.

Los pentacampeones mundiales se sienten como en su casa en este balneario del Mar Negro, a gusto con el calor y una playa privada.

Tanto era el gozo que el primer entrenamiento el martes acabó con Neymar y compañía arrojándole huevos y harina tanto al enganche Philippe Coutinho como al zaguero Fagner, quienes cumplían años. La imagen lo decía todo: Neymar y Coutinho, dos de los futbolistas más caros del mundo, divirtiéndose en la víspera de un torneo en el que cargan enormes expectativas.

En Sochi, Brasil cuenta con condiciones idílicas para entrenarse. La ciudad le ofrece el entorno más parecido al país.

"La primera impresión fue positiva, la belleza de la ciudad, sus playas”, dijo el arquero Alisson. “Almorzamos y desayunamos con una vista al mar. Eso es un punto extra para nosotros”.

La playa privada en el hotel de lujo en el que se alojan fascinó de inmediato a los jugadores brasileños. Neymar fue de los primeros en dar un paseo por la playa en el día libre el lunes. El astro del Paris Saint-German y otros jugadores colgaron en sus redes sociales las fotos del rato de esparcimiento.

Brasil se entrenó por primera vez en Sochi el martes y permitió que los vecinos pudieran concurrir a la práctica. Casi 4.000 personas recibieron pases para observar la primera actividad de la selección en suelo ruso.

“Es importante tener contacto con la gente”, dijo Alisson. “Nos puso contentos lo que se organizó. Vamos a tratar de conocer un poco más la ciudad en los próximos días”.

El nombre de Neymar fue coreado durante todo el entrenamiento, y el equipo disfrutó el momento. Un jovencito irrumpió en la cancha para acercarse a los jugadores y pudo sacarse una selfie con el volante Casemiro antes que fuera sacado.

Sochi, anfitriona de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, fue el destino preferido por Brasil desde el primer momento para su base en Rusia.

La Confederación Brasileña de Fútbol buscó asegurar la sede, incluso antes que se supieran las ciudades que le iban a tocar para sus partidos. La Federación Austríaca había seleccionado en principio el hotel de cinco de estrellas donde se hospedan los brasileños. Para suerte de Brasil, el conjunto europeo no se clasificó al Mundial.

Brasil no disputará ningún partido en Sochi y deberá viajar más de 4.300 millas (7.000 kilómetros) para sus compromisos de la fase de grupos en Rostov, San Petersburgo y Moscú.

La federación quería que los jugadores estuvieran en un sitio en el que estuvieran cómodos entre cada partido y Sochi era el lugar perfecto “con una gran infraestructura y un ambiente agradable.

Brasil tiene una zona del hotel que es toda suya y las salas de reuniones fueron transformadas en áreas donde los jugadores pueden verse con sus familiares y amigos en los días libres. Aparte de la “Sala Familiar” y la “Sala de Amigos”, visibles con letreros en las paredes, también se habilitó un espacio para los hijos de los jugadores.

“La familia lo significa todo”, dijo Alisson. “Son los que están a un nuestro lado en los momentos buenos y los momentos malos. El tenerlos cerca nos hace la estadía más fácil”.

Brasil había restringido el acceso de la gente a los jugadores desde la caótica antesala al Mundial de 2006, cuando la apacible Weggis, el centro turístico frente a un lago en Suiza, se convirtió en una feria de pueblo ante la llegada de miles de personas que querían ver los entrenamientos a puertas abiertas del equipo dirigido por Carlos Alberto Parreira.

La Verdeamarela era amplia favorita para coronarse en Alemania, con un equipo en el que sobresalían Ronaldinho, Ronaldo, Kaká y Adriano. Pero fue eliminada por Francia en los cuartos de final.