BELFAST, Irlanda del Norte (AP) _ Hasta hace días, Irlanda del Norte tenía razones para esperar que no la afectaría el brote de aftosa que está devastando el campo británico.

El lunes se apagaron las esperanzas y se encendieron las piras, cuando las autoridades de agricultura, con ayuda militar, sacrificaron y quemaron animales para tratar de impedir la difusión del mal altamente contagioso del ganado.

Hasta el viernes se había confirmado un solo caso de aftosa en la provincia, y era de seis semanas atrás. Pero luego se confirmaron dos brotes en tres días.

Para colmo de males, se produjeron en lugares distantes entre sí: uno cerca de la frontera con la República de Irlanda, otro en la costa norte. Se investigaban otros dos posibles brotes.

La ministra de Agricultura provincial, Brid Rodgers, anunció el lunes una veda total de desplazamiento de ganado y exhortó a criadores y agricultores que tomen medidas drásticas para impedir el ingreso de vehículos y personas innecesarias a sus propiedades.

``He rescindido todas las licencias para desplazar animales y les digo a los criadores: para sellar sus propiedades no basta echar desinfectante en la puerta'', dijo.

El gobierno provincial realizaba una reunión de emergencia, aunque el lunes de Pascua es feriado.