BASORA, Irak (AP) — El primer ministro iraquí ordenó una investigación sobre las protestas violentas en la ciudad de Basora, en el sur de Irak, que han dejado varios civiles y militares muertos y heridos.

Basora, rica en petróleo, y otras ciudades en el corazón chií en el sur del país han estado protestando desde julio por la corrupción endémica, creciente desempleo y pobres servicios públicos. Las protestas muchas veces se han tornado violentas. Manifestantes dañaron y quemaron oficinas públicas y lanzaron cócteles Molotov y piedras a efectivos de seguridad.

La situación se agravó el martes tras la procesión fúnebre de un manifestante de 26 años que murió el día anterior. Efectivos de seguridad que resguardaban el concejo provincial lanzaron gases lacrimógenos y repelieron a los manifestantes que lanzaban piedras con fuego de artillería.

Al menos tres manifestantes murieron y cuatro resultaron heridos durante las confrontaciones, que también dejaron dos policías muertos y siete agentes heridos.

El martes en su conferencia de prensa semanal, Haider al-Abadi lamentó las muertes y heridos entre ambos lados y dijo que "quienes echan leña al asador" ponen en peligro a la ciudad.

En un comunicado emitido el miércoles, el representante especial de Naciones Unidas en Irak, Jan Kubis, manifestó una "preocupación grave" sobre los eventos en Basora.

Kubis pidió calma y exhortó a las autoridades "a evitar el uso desproporcionado de fuerza mortal contra los manifestantes, ofrecer la protección necesaria para la gente de Basora, proteger los derechos humanos mientras mantienen la ley y el orden, e investigan y hacen justicia a los responsables del brote de la violencia".

También pidió al gobierno de Bagdad "que haga lo todo lo que pueda para corresponder a las exigencias legítimas de la gente que pide agua limpia y abastecimiento eléctrico como asunto urgente".