WASHINGTON (AP) — La misma semana que Alex Haro y Chris Hulls recaudaron 50 millones de dólares en inversiones para su aplicación móvil, Life360, los dos socios recibieron una carta. Decía que tenían tres días para pagar cuotas de licencias a una empresa de la que nunca habían oído hablar porque su app violaba una tecnología patentada.

Haro y Hulls rastrearon a la compañía, Advanced Ground Information Systems, hasta una vivienda en la costa en Jupiter, Florida, con un número de teléfono que en principio iba a un contestador anónimo. No lograron encontrar empleados en LinkedIn. Haro dijo que fue como recibir "un puñetazo en las tripas".

Al otro lado de esa carta estaba Malcolm "Cap" Beyer Jr., de 76 años y que había presentado patentes una década antes sobre mapas en celulares. Su abogado, señaló, le había dicho que tenía un buen argumento contra la nueva compañía, a pesar de que otras empresas utilizaban desde años esa tecnología general. Beyer insiste en que la campaña de la firma para recaudar 50 millones de dólares no tuvo nada que ver.

Al final, un jurado dio veredicto a favor de Life360 en todos los cargos, pero no antes de que Haro y Hulls pagaran casi 1,5 millones de dólares en costas legales.

El Congreso de Estados Unidos previsiblemente abordará este año una ley para dificultar personas como Beyer reclamen una violación de patentes y les cargue las costas legales si pierden. La ley se ha convertido en una prioridad este año para los grupos de presión de la industria tecnológica, que afirman tener que combatir una demanda infundada tras otra debido a patentes de software mal redactadas y a leyes que favorecen a los tenedores de patentes.

Pero los parlamentarios han tenido varios problemas con el asunto, para el que los partidos no tienen una posición unificada. Las farmacéuticas, universidades y abogados procesales estadounidenses afirman que las patentes son la savia de la invención estadounidense, y que la reforma que se baraja va demasiado lejos.

La Cámara de Representantes volverá a poner el tema sobre la mesa el martes con una audiencia ante su Comisión de Justicia. Entre los comparecientes estará Keven Kramer, número dos del equipo de asesoría legal en Yahoo, que estima que la empresa gastó 100 millones de dólares para enfrentar demandas sobre patentes desde 2007.

"Eso es dinero que podríamos utilizar en otros menesteres, en investigación y desarrollo, personal, empleos", dijo.

El término "trolls de patentes" suele referirse a empresas que compran patentes, en especial en áreas técnicas como procesadores de computadoras, computación en nube y routers sin cables, con la única intención de presentar demandas o exigir pagos de licencia a empresas de tecnología, especialmente nuevas compañías en el momento de su primera oferta pública.

Casi siempre, los demandados no quieren pagar una larga batalla legal y llegan a un acuerdo económico aunque crean que podrían ganar, abonando decenas o cientos de miles de dólares. Kramer lo describe como un círculo vicioso: cuantas más empresas llegan a acuerdos, más demandas se presentan.

"Es como una versión legal de un trama de protección de estilo mafioso", dijo Noah Theran, portavoz de la Asociación de Internet, una coalición de firmas de la red. "Las tácticas son diferentes, pero el resultado es una extorsión a la antigua".

En una entrevista telefónica esta semana, Beyer dijo que no es "un perverso animal presentando demandas" por diversión, sino un contratista con más de una docena de empleados que recurre a su legítima defensa.

En opinión de Haro, Beyer fue mal informado por su equipo legal en Kenyon & Kenyon, de Nueva York, que le hizo creer que sus patentes tenían un valor superior al real.

El abogado de Beyer, Mark Hannemann, negó en un largo correo electrónico en respuesta a varias preguntas que la demanda intentara obligar a Life360 a ofrecer un cuantioso acuerdo rápido. El demandante sólo pedía 3 millones de dólares en daños, "lo que no es una gran cantidad en un caso de patentes".

Haro dijo creer que hace falta alguna forma de legislación, o el fenómeno seguirá costando a la economía estadounidense miles de millones que podrían invertirse en empleos.

"No debería ser tan caro defenderte de una demanda completamente infundada", dijo Haro.

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