CIUDAD DEL VATICANO (AP) — El énfasis del papa Francisco en una iglesia misericordiosa en lugar de moralizadora está teniendo un efecto profundo en un sínodo de obispos sobre la vida familiar, con los prelados recalcando que los fieles deben ser los mejores católicos que puedan ser, aunque no necesariamente perfectos.

Los obispos se han referido frecuentemente al concepto teológico de la "ley de gradualidad", que alienta a los fieles a moverse paso a paso en la búsqueda de santidad.

Es un concepto antiguo para la iglesia, pero ha sido abandonado en los dos pontificados previos, que se centraron en acentuar las enseñanzas de la iglesia en asuntos controversiales. Francisco, no obstante, ha dicho que, con la doctrina bien conocida, la iglesia debe concentrarse en ser más acogedora y clemente.

El concepto ha sido aplicado a parejas que conviven sin estar casadas, con llamados a los sacerdotes a no condenar, sino a alentarles a ver cómo el matrimonio dentro de la iglesia puede profundizar sus lazos. El cardenal Peter Erdo, un importante organizador del sínodo, dijo que el concepto debe ser aplicado incluso a parejas casadas en lo que se refiere a contracepción artificial.

"Existe el ideal que amamos, que no queremos debilitar, pero también existe la realidad de personas que a veces no pueden arribar al ideal de perfección, pero tienen la posibilidad de crecer hacia un bien posible", dijo el arzobispo Víctor Manuel Fernández, rector de la Universidad Católica Pontifical en Argentina, en declaraciones a reporteros el miércoles.

El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, dijo que "existen elementos absolutamente válidos, importantes e incluso sagrados" en familias que no se ajustan al ideal cristiano de matrimonio dentro de la iglesia.