CARACAS (AP) — Presionado por las sanciones impuestas por Estados Unidos y la urgente necesidad de lograr acuerdos que le permitan conseguir dinero fresco para cumplir sus compromisos internos y externos, el gobierno del presidente Nicolás Maduro se reunirá a partir del viernes en Santo Domingo con la oposición venezolana, que pese a llegar dividida, está vez parece tener más poder de negociación que en los anteriores fracasados intentos de diálogo.

Delegados del gobierno de Maduro y de la Mesa de Unidad Democrática de Venezuela _alianza de casi tres decenas de partidos opositores_ sesionarán el 1 y 2 de diciembre con la participación del canciller dominicano Miguel Vargas y sus pares del denominado grupo de "países garantes", compuesto por Bolivia, Chile, México, Nicaragua y Paraguay.

Las posibilidades de éxito lucen inciertas, en medio de un clima de desconfianza mutua y la negativa de algunas prominentes líderes opositores a llegar a un acuerdo con el gobierno; pero es evidente que Maduro busca aliviar las sanciones impuestas en agosto por el gobierno de Donald Trump.

El propósito del gobierno socialista venezolano es renegociar la deuda externa, que según el mandatario, se tornó casi imposible de pagar debido al "bloqueo" financiero encabezado por Estados Unidos y para lograr ese cometido quizás no pueda evitar ceder ante algunas demandas, entre ellas, restituirle a la Asamblea Nacional las facultades que le arrebató.

Washington prohibió a firmas estadounidenses que hagan nuevos préstamos a Venezuela debido a los abusos a los derechos humanos cometidos durante las protestas antigubernamentales que entre abril y julio dejaron más de 120 muertos y las acciones de Maduro para apabullar a la oposición. Otras naciones como Canadá y Europa se han sumado a las sanciones.

El analista y presidente de la encuestadora local Datanálisis, Luis Vicente León, considera que la tempestuosa crisis económica que azota a los venezolanos _signada por una inflación que podría cerrar el año en 1.000% y la severa escasez de alimentos y medicinas_ ejercen sobre Maduro una presión jamás vista en casi dos décadas de gobierno socialista, iniciado por el presidente Hugo Chávez, quien murió en 2013.

"Pienso que las probabilidades de éxito en la negociación se limitan más al sector económico que el político, aunque el gobierno tendrá que hacer algunas concesiones políticas para bajar la tensión económica", acotó León.

En ese sentido, incluso el gobierno de Trump parece estar dispuesto a suavizar su posición.

En semanas recientes, el Departamento del Tesoro dijo que podría considerar autorizar a los estadounidenses a negociar un acuerdo de deuda si el plan de reestructuración tiene el apoyo de la Asamblea Nacional, dominada por la oposición.