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Reguladores de Europa y Canadá analizan Boeing por su cuenta

March 21, 2019
Esta foto del lunes 11 de marzo del 2019 muestra a un avión Max 8, de Boeing, en proceso de fabricación estacionado al fondo a la derecha en la fábrica de Boeing en Renton, Washington. (AP Foto/Ted S. Warren, Archivo)

Los aviones Boeing que han sido detenidos en tierra probablemente van a seguir así más tiempo, ahora que los reguladores canadienses y europeos planean realizar sus propias evaluaciones sobre los cambios que el fabricante estadounidense está haciendo luego de que dos de sus aviones se desplomaron.

Los canadienses y europeos quieren hacer más que simplemente aceptar la palabra de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, que dice que unas modificaciones a un sistema de control de vuelo harán los 737 más seguros. Esas revisiones son el inicio de un plan ambicioso de Boeing y podrían socavar la reputación de la FAA en todo el mundo.

Boeing espera terminar para el lunes una actualización del software que automáticamente agacha la nariz del avión, de acuerdo con dos personas enteradas de los reportes de la FAA a comisiones del Congreso.

La FAA espera certificar las modificaciones de Boeing y planea entrenar a los pilotos en abril o mayo, dijo una de las fuentes. Ambas personas hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizadas para hablar sobre los informes.

Pero existen dudas sobre si se podrán cumplir los planes a tiempo. Air Canada planea dejar de usar a los Boeing 737 Max al menos hasta el 1 de julio y suspender algunas rutas que realizaba con esos aviones antes de que fueran proscritos en todo el mundo la semana pasada.

American Airlines, Southwest Airlines y United Airlines, que son un poco menos dependiente de los Max que Air Canada, están tratando de llenar los huecos que dejaron los aviones varados, pero aun así han cancelados algunos vuelos.

Según acuerdos internacionales, los aviones deben ser certificados en el país donde los fabrican. Los reguladores de todo el mundo casi siempre han aceptado la decisión proveniente de estos países.

Como resultado, las aerolíneas han volado aviones Boeing con pocas revisiones independientes de la Agencia Europea de Seguridad Aérea, y las aerolíneas estadounidenses operan aviones Airbus sin un proceso de certificación por parte de la FAA.

Esa práctica, sin embargo, está en desuso debido a las crecientes preguntas sobre el proceso de certificación de los Max por parte de la FAA. Los críticos se preguntan si la agencia confió demasiado en Boeing y si entendió lo que significa el un nuevo sistema de control de vuelo automatizado en los Max.

La FAA dejó que los Boeing Max siguieran volando luego que hallazgos preliminares del desplome de un Max 8 de Lion Air en Indonesia el 29 de octubre señalaran que hubo problemas de control de vuelo relacionados a la falla de un sensor. Boeing se puso a trabajar en una actualización del software para, entre otras cosas, depender en más de un sensor y limitar las probabilidades de que el sistema incline la nariz del avión hacia abajo sin órdenes de los pilotos.

La garantía de la FAA de que el avión seguía siendo seguro para volar bastó para el resto del mundo hasta la caída del Max 8 de Ethiopian Airlines. Información satelital indica que ambos aviones tuvieron rutas erráticas parecidas minutos antes de caer.

Patrick Ky, director general del regulador europeo, dijo que su agencia revisará “muy profundamente, muy de cerca” los cambios que sugieran Boeing y la FAA para arreglar los aviones.

“Les puedo asegurar que de nuestra parte no permitiremos que los aviones vuelen si nosotros no hemos escuchado respuestas aceptables, independientemente de lo que la FAA haga”, dijo.

El ministro de Transporte de Canadá, Marc Garneau, tuvo el mismo mensaje.

“Cuando ese software esté listo, lo cual ocurrirá en unas semanas, nosotros en Canadá - aún si la FAA lo certifica - haremos nuestra propia certificación”, dijo.

Otros países también podrían realizar sus propias indagaciones sobre cuánta capacitación necesitan los pilotos para pilotear los Max. Ky notó que trabajadores de Lion Air desactivaron - correctamente - el sistema de control de vuelo que funcionaba mal, pero otros empleados no hicieron lo propio con el siguiente vuelo. Ky dijo que los pilotos podrían haber estado estresados y haber olvidado detalles sobre un boletín que Boeing emitió en noviembre recordando a pilotos sobre el cambio.

La manera como la FAA ha manejado la situación de los Max han dañado su reputación con otros reguladores de aviación, dijo James Hall, ex presidente de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte.

La FAA tendrá que ser más transparente sobre su investigación, y deberá requerir que los pilotos entrenen en simuladores de vuelo para los Max, dijo Hall, porque “así es como los pilotos entrenan ahora, no en iPads”.

Boeing rehusó hacer comentarios para esta nota. El Max, la última versión de los 737, y la más rendidora en combustible, es el avión más vendido de Boeing, con más de 4.600 órdenes hechas.