NUEVA YORK (AP) — Dos factores motivaron a Alejandro Romero Gamarra para irse de Argentina y fichar con un club de la MLS.

El primero fue uno familiar. Su madre, Gladys Gamarra, falleció el año pasado tras padecer una enfermedad y el delantero de 23 años que jugaba con Huracán tuvo que hacerse cargo de sus 11 hermanos. Su deseo era comprar una casa en Argentina para ellos.

En lugar de emigrar a Europa, el rumbo tradicional de los jóvenes talentos de Sudamérica, tomó la decisión de venir a Estados Unidos, luego que los Red Bulls de Nueva York pagaron algo más de 6 millones de dólares a Huracán.

No renuncia a un eventual salto al fútbol europeo, pero “Kaku” —el apodo que le pusieron cuando un técnico de divisiones juveniles quiso llamarle Kaká — considera ideal la oportunidad que la liga norteamericana le ofrece para su crecimiento.

“Sabemos que en Europa también es muy difícil llegar”, dijo Romero Gamarra a The Associated Press. “Sé que de Europa miran a muchos jugadores de acá y eso es bueno para mí. Es capaz que vas a Europa y te mandan a préstamo a otro club y eso es difícil para un jugador. Esta liga se ha puesto más competitiva. Muchos jugadores quieren venir acá. Es difícil ir a Europa. Muchas veces toma tiempo adaptarse. Es mejor estar acá y estoy acompañado con mi familia”.

Su fichaje forma parte de lo que se puede describir una invasión de jugadores jóvenes procedentes de Sudamérica a la MLS.

Según los datos de la liga, 29 jugadores que nacieron en Sudamérica han fichado con un club de la MLS para la temporada 2018 que arranca el sábado. De esos, 23 son menores de 25 años.

“Algo que ayuda es que el jugador joven de Sudamérica llega con un valor importante, tienen una cima muy grande por delante. Más adelante pueden ser vendidos a otros mercados como el europeo”, comentó Giovanni Savarese, el venezolano que debuta como técnico en la MLS al mando de Portland. “Eso da seguridad para seguir enfocándose en nuestros países”.

Con más recursos para gastar y al encontrar precios convenientes, los buscadores de talentos han puesto la mira en Sudamérica.

Todos quieren emular al Atlanta United, el club dirigido por el técnico argentino Gerardo Martino y que se clasificó a los playoffs en su primera temporada de existencia con un fútbol ofensivo y entretenido.

El “Tata” no quiso saber de futbolistas en el ocaso de sus carreras y optó por utilizar las plazas de jugador franquicia —la designación que permite a un club superar el tope salarial de la liga— para fichar a tres futbolistas de gran proyección y menores de 24 años.

Las adquisiciones del volante paraguayo Miguel Almirón (de Lanús de Argentina), el delantero argentino Héctor Villalba (de San Lorenzo de Argentina) y el atacante venezolano Josef Martínez (23 años, de Torino de Italia) fueron claves en la excelente campaña del club.

Firme con su apuesta, Atlanta United fijó un record en la MLS al pagar 15 millones de dólares por el volante argentino Ezequiel Barco, de 22 años. Barco llega procedente de Independiente, donde venía de consagrarse campeón de la Copa Sudamericana.

La MLS aún atrae a jugadores veteranos y establecidos, como es el caso del delantero mexicano Carlos Vela (29 años), principal refuerzo del club de Los Ángeles que se estrena en la liga, el LAFC.

Pero se ha sacado la etiqueta de liga para un plácido retiro, algo que puedo atestiguar Andrea Pirlo (38 años). El volante italiano acabó colgando los botines al final de la pasada temporada con el New York City FC tras perder la titularidad, desplazado por el venezolano Yangel Herrera (20 años).

“Era una liga que se pensaba que era para retirarse”, afirmó Savarese. “Ahora hay más presión y más exigencia. Se ha entendido que es una liga que ha crecido mucho, donde ya no hay duda que está para ser una de las mejores en el futuro. Se ha ganado el respeto de gente afuera y sigue creciendo por esta nueva dirección que ha tomado”.

Esas condiciones hacen atractivo vivir una experiencia en Estados Unidos.

“Es la oportunidad de seguir aprendiendo y de mostrarme”, destacó Diego Rossi, el volante de 23 años que llegó tras ganar el título de la liga de Uruguay con Peñarol para jugar con LAFC. “Me parece una buena oportunidad para potenciar mi juego”.