WASHINGTON (AP) — Senadores republicanos develaron el viernes un plan presupuestario que allana el camino para reformar el sistema fiscal del país, la más alta prioridad legislativa del presidente Donald Trump y el Partido Republicano.

Ambas cámaras del Congreso necesitan aprobar el plan presupuestario para que el gobierno republicano pueda sancionar una medida fiscal este año. El ambicioso plan fiscal bajaría los impuestos para negocios y personas individuales. Trump describió el plan el viernes como "un recorte fiscal gigante, hermoso, masivo, el más grande de nuestro país".

El Comité Presupuestario del Senado divulgó el plan el viernes, de cara a la votación del comité la próxima semana. En la cámara baja, una propuesta que se será presentada conjuntamente será puesta a votación también la próxima semana.

El nuevo plan presupuestario permite que la próxima medida fiscal agregue 1,500 billones en la siguiente década a la deuda nacional de 20.000 billones.

El plan que necesita un proceso de dos pasos es la única manera, conforme las regulaciones bizantinas de Washington, para que el paquete fiscal pase a través del Senado sin que los demócratas lo bloqueen con una táctica dilatoria. Republicanos intentaron infructuosamente usar el mismo proceso para revocar la ley federal de cuidado de salud.

Pese a esos reveses, están intentando el mismo proceso con la reforma fiscal. El presupuesto establecerá las bases para promover una medida en el Senado con solo los votos republicanos, sin participación demócrata.

"Este presupuesto es particularmente importante porque nos permitirá trabajar en nuestro plan a favor del crecimiento, la familia, el empleo", dijo en un comunicado el jefe de la bancada mayoritaria del Senado, Mitch McConnell, republicano por Kentucky. "Sin eso, los demócratas seguirán jugando a la política partidaria y obstruyendo nuestros esfuerzos para lograr que nuestra economía florezca y crezca a su máximo potencial”.

El plan del Senado promete un presupuesto balanceado para la próxima década, pero depende en proyecciones ideales de crecimiento económico y recortes de gastos que los republicanos no piensan hacer. Mantiene los fondos para el Pentágono mayormente congelados a los niveles actuales, en vez darle el aumento de casi 90,000 millones que pedían militares republicanos de línea dura.